Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Historia. Mostrar todas las entradas

viernes, 20 de marzo de 2015

México, el país de las rebeliones incompletas.


Esta semana el Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, en voz de la académica Linda Manzanilla, publicó un nuevo estudio que arroja una interesante hipótesis acerca de la decadencia de Teotihuacán, una de las civilizaciones más esplendorosas que se asentaron en el Valle de México antes de la conquista española.

De acuerdo a este estudio, Teotihuacán era gobernada por una élite política que actuaba de forma corporativa, en la cual todos los integrantes de la misma tenían el mismo rango de importancia y solamente se diferenciaban por su labor, más no por rango jerárquico, es decir, no había un Rey, un monarca único. Ésta élite aunque gobernaba la ciudad, dejaba las labores diarias a un grupo de administradores, los cuales tenían los distintos barrios de la misma bajo su control. Estos administradores hacían las veces de empresarios y buscaban importar productos de regiones alejadas de Teotihuacán, enfrentándose a los controles de la élite política, hasta que finalmente dicho enfrentamiento condujo a la decadencia de la ciudad y la terminó debilitando a tal punto que otros grupos étnicos pudieron saquearla a voluntad.

Muchas reflexiones se pueden hacer a partir de este estudio, pero el objeto de este escrito es hacer una serie de comparaciones históricas, las cuales conducirán a la conclusión de que México es un país de "rebeliones incompletas".

Entrando en materia, es interesante ver como el sistema económico que existía en Teotihuacán tenía ciertos paralelismos con el feudalismo de Europa. Así como en el viejo continente la tierra era propiedad del señor feudal y los trabajadores de la tierra eran siervos, algo así pasaba en Teotihuacán pero con una importante diferencia: la tierra era de la ciudad-Estado, no de un noble en particular, aunque los campesinos tenían un trato similar al de los siervos europeos (trabajan la tierra y recibían como pago parte de su producto, pero todo tenían que dárselo al señor feudal). Es así como la élite política teotihuacana era el equivalente a la nobleza europea, al tener ambas como sustento el control de la tierra y del ejército, contando con el respaldo del clero. 

Lo curioso de esto, es ver como ambas sociedades, tanto la feudal europea como la teotihuacan, generaron una incipiente burguesía. En Europa fueron los mercaderes independientes quienes gracias al comercio comenzaron a acumular riqueza, y ante sus deseos de adquirir más derechos políticos y menos regulaciones económicas por parte del Estado, decidieron rebelarse al control del Estado absolutista y desencadenaron las revoluciones burguesas, siendo la más representativa la francesa de 1789. Pues bien, en Teotihuacán el germen de la burguesía se generó desde el Estado. Los administradores de los barrios aprovecharon su posición y se convirtieron en comerciantes y contribuyeron a la expansión de esta civilización. Mientras la nobleza utilizó al ejército para expandirse, los administradores hicieron crecer a Teotihuacán con el comercio, encontrándose su influencia en otras civilizaciones tan alejadas como la maya. Aquí es dónde podemos encontrar que México es un país de rebeliones frustradas: mientras en Europa los burgueses si lograron derrocar a la nobleza y asumir ella misma el control del Estado, aquí los administradores convertidos en burgueses no lograron derrotar a la élite teotihuacana. Ante el empate surgido entre ambas clases sociales, Teotihuacán cayó en la decadencia por los conflictos internos (como Roma). Finalmente, no queda claro a que bando apoyó la masa campesina, si a los nobles o a los administradores, caso contrario a lo que pasó en la Revolución Francesa, en la cual todas las clases excluidas del poder político se unieron en contra de la nobleza.

Revisando la historia nacional, se observa que la rebelión incompleta es una constante: los independentistas no lograron derrotar a los Virreyes, solamente se pudo lograr la Independencia una vez que una parte del ejército colonial se unió a los independentistas; los liberales no pudieron derrotar a Maximiliano hasta que Francia le retiró su apoyo; los revolucionarios no expulsaron a Porfirio Díaz, el dictador dejó la Presidencia por que él prefirió evitar más derramamiento de sangre y aminorar la destrucción del país, Cuauhtémoc Cárdenas y el Frente Democrático Nacional pusieron en jaque al régimen de partido de Estado derrotándolo en las urnas pero no pudieron frenar el fraude electoral, Vicente Fox ganó la Presidencia con contundencia pero no se desmontó el régimen construido por el PRI durante 70 años, etcétera. 

En conclusión, debido a que sus rebeliones nunca han salido totalmente triunfantes ni totalmente derrotadas (desde tiempos prehispánicos como en Teotihuacán), México es el país que mejor representa la conocida frase de Gramsci: "El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos".

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2015/03/18/choque-de-clases-habria-colapsado-a-teotihuacan-6671.html

domingo, 19 de mayo de 2013

El probable final de la crisis de España.

Es indudable que España se encuentra actualmente atravesando por un proceso de descomposición total. Dicha situación, originada por la crisis financiera del año 2008, en lugar de revertirse, se ha agravado. Para muchos españoles, la crisis no parece tener fin y el desanimo es el sentimiento generalizado. Es por ello que se vuelve necesario revisar la historia mundial y encontrar algún caso similar en la historia reciente de algún otro país para encontrar un posible desenlace a la que es, sin lugar a dudas, la crisis de mayor impacto por la que ha atravesado el estado español desde la Guerra Civil. Haciendo un abuso de la comparación, guardando todas las proporciones, contrastaré la actualidad de España con la que hace 20 años atrás vivió un país que, aunque a primera vista nos pudiera parecer que ambos no tienen mucho parecido, es sorprendente la cantidad de igualdades que presentan en esta coyuntura.

Había una vez, un país que atravesaba la más profunda crisis de toda su historia. Dicha crisis colosal, no se limitaba a ser una depresión económica, las cuales existen cada cierto tiempo, son cíclicas, ya que como Marx demostró, la economía capitalista así funciona: hay ascenso y descenso, flujo y reflujo, crecimiento y decrecimiento. La crisis también era una de crisis de legitimidad del sistema político, incluyendo a todas las instituciones de la nación en cuestión: el gobierno, el parlamento, los partidos políticos, la Iglesia (católica), los medios de comunicación, etc. Aunque en esos años varias naciones del mismo continente estaban sumidas en una crisis económica grave, una cantidad importante de países ya habían logrado salir de ella y otros estaban en proceso de recuperación, mientras que en esta nación la calidad de vida de sus habitantes empeoraba cada vez más. Este país había sido gobernado hace poco mas de tres décadas por una dictadura militar, y a la caída del régimen  los partidos políticos decidieron firmar un acuerdo para impedir que nuevamente un gobierno autoritario se implantara. El Pacto había sido firmado por la mayoría de los partidos de ese entonces, los cuales tenían la expectativa de que al respaldar dicho acuerdo podrían acceder al poder, pero en realidad el pacto dio origen a un sistema bipartidista, donde los dos partidos mas fuertes, uno perteneciente a la Internacional Socialista y otro a la Internacional Democristiana (actualmente Internacional Demócrata de Centro), se alternaron en la Presidencia durante 30 años de forma ininterrumpida. Aunque originalmente tenían diferencias marcadas, con el paso del tiempo, estas se fueron borrando, hasta que llegó un momento en que ambos partidos proponían exactamente lo mismo, dejando sin opciones a los electores. La izquierda radical, dividida, atomizada y perseguida, nunca pasó de un 5% de la votación.

Durante ese periodo, el país en cuestión presumía ser una de las democracias mas consolidadas del mundo, donde el cambio en el gobierno, aunque solamente ocurría entre dos partidos, era pacifico y estable. Al mismo tiempo, con el descubrimiento de recursos naturales minerales, el gobierno obtuvo ingresos como nunca hubiera imaginado, los cuales fueron utilizados para financiar grandes obras sociales, como el aumento de la infraestructura educativa y de salud, con el objetivo de construir un Estado de Bienestar. Sin embargo, los subsiguientes gobiernos despilfarraron los recursos públicos para mantener el lujo en que vivía la clase política y la aristocracia nacional. Como todo en el mercado, el precio de sus recursos naturales, así como incrementó de improviso, también se redujo, dejando con menos dinero al estado. Cuando llegó la crisis económica recurrente, el gobierno adoptó las clásicas medidas de corte neoliberal: recorte de gasto público, eliminación del derecho a la educación y salud proporcionada por el Estado, incremento del cobro de los servicios públicos, eliminación de aranceles, entre otras medidas "sugeridas" por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. A cambio de seguir con estas recetas, el gobierno recibió préstamos por parte de estas organizaciones promotoras del neoliberalismo, préstamos que incrementaron de forma tremenda la deuda externa, empeorando el prestigio financiero internacional de dicho país.

La sociedad civil, inconforme con las medidas aplicadas por el gobierno central para combatir la crisis, pero que en realidad la agudizaba, salió a las calles a manifestar su repudio ante tales medidas. Concentraciones populares conocidas como "cacerolazos" se sucedían una tras otra, cada vez con mayor fuerza a lo largo y ancho de la geografía nacional. El Presidente decidió acallar las voces de inconformidad ordenando al Ejército que reprimiera, como diría Galeano, a sangre y fuego a los manifestantes, masacrando a compatriotas suyos cuyo único delito era ser de oposición. Ante la represión, el resto de los ciudadanos perdieron toda confianza en el gobierno, y la juventud, sector que había estado apagado durante largo tiempo en la política, convocó a protestas masivas contra el Presidente represor. Plantones, bloqueos, marchas que terminaban en corretizas, fueron algunas de las acciones llevadas a cabo por los jóvenes para demostrar la falta de apoyo hacia el gobierno. Sin embargo, ninguna de estas medidas frenaba la implantación de las políticas neoliberales. La depresión y el pesimismo se apoderaron de todos los habitantes de esa nación, el futuro parecía desolador y el pueblo perdió toda esperanza de cambio...

Como se puede percatar el lector, el escenario aquí dibujado, es, con sus obvias diferencias, el mismo que atraviesa España. Tras la dictadura de 36 años de Francisco Franco, los partidos políticos todos, incluyendo al Partido Comunista, firmaron un acuerdo por la democracia, el Pacto de la Moncloa, cuyo resultado fue que, de tener un sistema multipartidista moderado a finales de los setentas y principios de los ochentas, se diera paso a un rígido sistema bipartidista, donde únicamente el Partido Socialista Obrero Español (miembro de la Internacional Socialista) y el Partido Popular (integrante de la Internacional Demócrata de Centro) se han alternado al frente del Gobierno. Desde ese entonces, las diferencias de gobierno entre ambos partidos han desaparecido: el PSOE, el partido de izquierda, se "derechizó" y en las últimas elecciones, las del año 2011, coincidió en todo con el partido de derecha, el Partido Popular: aplicar las recetas del FMI y del Banco Mundial, recortando el gasto social y desapareciendo el derecho a la sanidad pública. El PSOE en el gobierno, ha apoyado las guerras imperialistas de Estados Unidos y el Reino Unido, al igual que el PP. La crisis económica mundial del año 2008, golpeó fuertemente a España, y el Estado de Bienestar que había construido, fue aceleradamente desmantelado. Ante el tamaño de la crisis, las elecciones generales, programadas para el año 2012, fueron adelantadas al 2011, y el PSOE, proponiendo lo mismo que el PP, fue barrido en las elecciones por el Partido Popular, quién obtuvo la mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados. La izquierda representada por la coalición Izquierda Unida, encabezada por el Partido Comunista y los ecologistas, aunque tuvo buena votación, su representación en el parlamento fue ínfima. Durante el proceso electoral y poco antes de iniciar este, la juventud española, apática en su mayoría, inundó las calles para protestar en contra de los recortes a la seguridad social. Este sector ha sido el más afectado por la crisis, con un 50% de desempleo entre la juventud. Las inconformidades de los jóvenes son compartidas por el resto de la ciudadanía, llevando a un descrédito total a todas las instituciones de España, como lo son la Monarquía, el Parlamento, los Partidos Políticos, la Iglesia Católica, etc. Actualmente, en el país ibérico no existe una opción electoral cohesionada que pueda parar la ola de recortes y la privatización de la salud. Tanto el PSOE como el PP han perdido sus diferencias, por lo que votar por uno de ellos para impedir que llegue el otro se ha vuelto una cuestión intrascendente. A dos años del inicio de las protestas de los jóvenes, representadas por los movimientos "Indignados" y "15-M", la desesperanza es el sentimiento que ha inundado a los españoles.

De entre todas las propuestas formuladas para que España salga de su crisis, hay una que sobresale por su simultánea sencillez y complejidad: cambiar de sistema político. Esto significa cambiar la forma del Estado, destronar a la monarquía, barrer al actual sistema de partidos y adoptar otro sistema económico. ¿Como se logrará esto? Es aquí donde cesan las similitudes entre España y nuestro país de ejemplo.

En el país que se ha usado como contraste, al igual que España, no parecía haber solución. El gobierno golpeaba a los manifestantes, los partidos políticos tradicionales ya no tenían diferencias programáticas y los ciudadanos estaban cansados de que sus protestas no obtuvieran algún éxito tangible. Pero de repente, un evento inesperado, que ningún analista político previó,  sucedió: la madrugada del 5 de Febrero de 1992, un grupo de jóvenes militares intentaron realizar un golpe de Estado para derrocar al Presidente. Al frente de dichos rebeldes, se encontraba un teniente coronel de orígenes populares, el entonces desconocido, Hugo Rafael Chávez Frías. Aunque el golpe fracasó, Chávez habló ante la prensa, y en menos de 2 minutos, se convirtió en la esperanza de todo su pueblo, el venezolano, el cual en un 80% respaldó a los militares golpistas. Venezuela, al igual que España en la actualidad, antes de Chávez estaba sumida en la peor crisis que había vivido. Tras la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez (militar como Franco), los partidos políticos firmaron el Pacto de Punto Fijo, de contenido similar al de la Moncloa. Exactamente como sucedió en España, el desenlace fue la alternancia ininterrumpida entre dos partidos: el socialdemócrata Acción Democrática  y el derechista COPEI. Chávez intentó derrocar a Carlos Andrés Pérez, quien había vuelto a la Presidencia de la mano de su partido, AD, el cual a pesar de ser el partido histórico del progresismo en Venezuela, aplicó políticas neoliberales, justo como Rodríguez Zapatero y el PSOE hicieron en España. Zapatero concluyó su gobierno en 2011, un año antes del período constitucional, para evitar que la crisis político-económica se profundizara. En Venezuela, también Carlos Andrés salió de la Presidencia de la República un año antes de concluir su mandato, en 1993, por decisión del Congreso Nacional. En 1994, otro ex Presidente, miembro del derechista COPEI, Rafael Caldera, consciente del desprestigio que tenían los partidos tradicionales entre la población, renuncia a su partido político, y por primera vez desde la firma del Pacto de Punto Fijo, un partido distinto a los tradicionales AD y COPEI ganaba las elecciones, por lo que Caldera fue reelecto en la Presidencia. Entre sus primeras acciones de gobierno, destaca el indulto a Hugo Chávez y al resto de militares que participaron en el golpe de 1992.

A partir de su liberación, Chávez inició un movimiento social para hacerle ver a los venezolanos que el sistema político vigente ya no tenía sentido de existir, que los partidos políticos tradicionales ya no estaban al servicio del pueblo y que había que transformar radicalmente al país con la convocatoria a una Asamblea Constituyente que redactara una nueva Constitución Política. Reacio a participar en las elecciones, finalmente Hugo Chávez decidió postularse a la Presidencia de Venezuela en 1998, arrasando con el 58% de los votos. Su victoria representó el final del Pacto de Punto Fijo, al pasar a la marginalidad los dos partidos tradicionales y al ostracismo la clase política de esa generación. Con el gobierno de Hugo Chávez, se redujo en más de la mitad el porcentaje de pobreza en Venezuela, y este país pasó a ser el menos desigual de América Latina, éxitos reconocidos por la  CEPAL de la ONU.

Por todas estas similitudes que existen entre el contexto de la España actual y la Venezuela de los noventas, podemos concluir con la siguiente pregunta ¿Como saldrá España de la peor crisis económica, política y social de su historia? Únicamente con una insurgencia popular liderada por un "outsider" de la clase política dominante. España, para salir de su crisis, necesita de un Hugo Chávez como Presidente.

martes, 5 de marzo de 2013

Stalin y su Liderazgo: ¿Fue normativo?

En la escuela nos dejaron analizar el liderazgo de Stalin desde el enfoque del liderazgo normativo, con motivo del 60 aniversario de su fallecimiento. Esto escribí:

En el seno de la sociedad, hay distintos tipos de liderazgo. Las características de los líderes es igual de variada como las organizaciones que encabezan, por lo que crear una tipología o una clasificación sobre los liderazgos, aunque aparentemente sea una labor que a primera vista se pudiera considerar como sencilla, en realidad no lo es y requiere de un esfuerzo conspicuo y consciente. El estudio del vínculo entre los liderazgos y sus organizaciones, o entre las organizaciones y sus líderes, dependiendo de la perspectiva que cada quien guste adoptar, es de carácter orgánico, ya que ambos se modifican por el contexto en el que la asociación surja y el liderazgo se forje y ejerza. De entre los liderazgos a estudiar, destacan, por obvias razones, en primer lugar, el de la Jefatura del Estado, el cual es el liderazgo de mayor trascendencia dentro de la sociedad. Y cuando este liderazgo es ejercido por una persona que, simultáneamente, es el Jefe de un partido político, dicho líder puede llegar a acumular tal poder que avasalle al resto de las organizaciones de tal forma que destruya incluso al pluralismo característico de las sociedades modernas y democráticas.


Un líder que puede ejemplificar de manera fehaciente, es el liderazgo normativo de Iósif Vissariónovich, mejor conocido por su seudónimo, “Stalin” (Hecho de acero en ruso). José Stalin, como se le menciona en el idioma español, fue durante 32 años, el líder de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Stalin dirigió a su país a partir de 1922, cuando el fundador de la URSS, Vladimir Lenin, cayó en una enfermedad que le impedía ejercer el poder público. Iosif enfrentó la difícil tarea de reconstruir al país tras la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa, logrando convertir a su país en la segunda potencia económica, política y militar del mundo, tan solo detrás de los Estados Unidos. Rusia, que hasta antes de la Revolución de 1917 era el país más atrasado de Europa, llegó a desarrollarse tanto que fue este país, y no Estados Unidos como errónea y popularmente se cree, quien logró derrotar en la Segunda Guerra Mundial al poderío militar de la Alemania nazi de Adolfo Hitler. Al fallecer en 1953, el liderazgo totalitario de Stalin había transformado radicalmente a Rusia, por lo que un análisis de su calidad como líder siempre será polémico.

Como todo líder político, tuvo aciertos y errores, pero en lo que hay coincidencias en la mayoría de los estudiosos del tema, es que, si nos basamos en el modelo de Víctor Vroom y Phillip Yetton sobre el liderazgo normativo, Stalin entra perfectamente dentro de dicha clasificación. Ambos autores mencionan que hay cinco niveles en su modelo, los cuales son:
  1. Autocrático: El líder decide por si mismo
  2. Segundo nivel autocrático: El líder puede llegar a pedir consejos, pero toma la decisión final
  3. Primer nivel de consulta: El líder pide la opinión a los individuos del grupo, posteriormente, toma la decisión.
  4. Segundo nivel de consulta: Tras tener una reunión con todo su grupo, el líder toma la decisión.
  5. Tercer nivel de consulta: Es el grupo en su conjunto quien decide, no el líder.
Como puede verse claramente, Stalin osciló entre los dos primeros niveles, ambos autocráticos. Es posible afirmar que entre 1922 y 1929, una vez ascendiendo al poder y hasta el XV Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, Stalin ejerció el segundo nivel autocrático, ya que hizo equipo con distintos líderes de la Revolución de 1917 para deshacerse, primero de sus enemigos políticos, y eventualmente, de sus mismos aliados, para con ello ejercer el poder total. A partir de entonces, Stalin fue un líder del primer nivel del liderazgo normativo, el autocrático, al tomar por si mismo las decisiones del Estado, dejando meramente como ornamento al Poder Legislativo, representado por el Soviet Supremo de la URSS, de carácter bicameral. Aunque durante la II Guerra Mundial, el liderazgo de Stalin, debido a la necesidad de enfrentar la invasión nazi a la Unión Soviética, se mantuvo en el 2do nivel e incluso llegó a tomar ciertos elementos del 3er nivel (el primero que se considera de Consulta) dicha conversión solo duró los 6 años de la guerra, regresando inmediatamente en 1945 al primer nivel del liderazgo normativo, pero ahora con mayor ahínco, iniciando lo que se denominaría posteriormente como el “Culto a su personalidad”, en el cual se le llegó a denominar por la propaganda oficial “Padre de todos los pueblos” y a equiparar con el fundador de la URSS, el heroico Lenin. Con el poder total en sus manos, Stalin reformó la economía, implantando los famosos “Planes Quinquenales” y colectivizando todas las áreas de la producción, incluyendo la agrícola. Tras su muerte, Nikita Jruschev, el nuevo líder, comenzó con una política que se le llamó la “desestalinización” de la Unión Soviética, al considerar que Stalin había hecho mucho mal a los ciudadanos implantando un régimen totalitario. Más allá de cualquier otra consideración, la conclusión es que Stalin fue un líder  si, pero autocrático, ejemplo perfecto del primer nivel de acuerdo al modelo de Vroom y Yetton.

sábado, 30 de abril de 2011

La Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay. La influencia del Sistema Internacional en el proceso de formación de una nueva nación.


Una tarea para la clase de Teoría de las Relaciones Internacionales:

Este ensayo podría pecar de cometer “darwinismo internacional” con el punto que intentará dilucidar. Podría incluso ser tachado de parcial y subjetivo, de ver la historia desde el punto de vista de un Estado en particular. Pero de lo que no se le podrá acusar, es de no tener por lo menos una lógica argumentación sus aseveraciones. El objetivo de nuestro escrito en cuestión, es simplemente mostrar como el sistema internacional tiene un papel de mayor peso en el proceso de creación y consolidación de un nuevo Estado-Nación que los mismos factores internos del nuevo actor internacional. Si para poder mostrar lo anteriormente expresado, es necesario tomar partido por un país determinado, que así sea. Al final de cuentas, lo que buscamos no es cambiar la percepción que podamos tener sobre un evento en específico, ya que nuestro fin es generar conclusiones generales sobre casos que se puedan repetir.

La Triple Alianza, formada por el todavía Imperio del Brasil, la Confederación Argentina y el Estado Oriental del Uruguay, vencieron absolutamente a su enemigo, la República del Paraguay. Los 4 estados eran de reciente creación, con mucha inestabilidad interna, únicamente Brasil se encontraba en relativa calma gracias a la mano de hierro utilizada por el Emperador Pedro II. Pero Paraguay, a diferencia del resto de los países de toda la América Latina, “era la única experiencia exitosa de desarrollo independiente” (Galeano, 1973) en el subcontinente. El gobierno paraguayo llevaba a cabo una fuerte política económica proteccionista, contraria al libre mercado pregonado por sus países vecinos, los cuáles dependían fuertemente de las inversiones de los empresarios británicos.

Sin embargo, el funcionamiento llevado a cabo en aquellos años del Estado Paraguayo no pudo mantenerse: después de ser derrotado militarmente por la Triple Alianza, y con un nueva clase política que aplicó los postulados libre cambistas al frente del gobierno, Paraguay abrió su mercado y se endeudó con el más poderoso imperio del siglo XIX: El Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda. A pesar de que desde su declaración de independencia, Paraguay había aplicado en su economía una marcada intervención estatal, el actuar de los países colindantes y las ambiciones del Imperio Británico provocaron una guerra en la que Paraguay perdió territorio y a 5/6 de su población. El joven Estado Paraguayo tuvo que ceder ante las presiones de la comunidad internacional.

Cuando Paraguay se independizó de la corona española en 1811, el mundo pasaba por una intensa etapa de cambios. España perdía influencia mundial aceleradamente, la Francia napoleónica dominaba a la Europa occidental, los Estados Unidos consolidaban su independencia y el espíritu independentista permeaba a todos los países del continente americano. Pero sobre todo, estaba en pleno apogeo el período histórico llamado “Revolución Industrial”, que tuvo como epicentro a Inglaterra. Gracias a ello, Inglaterra pudo despegar económicamente y llevarle años de ventaja al resto de los países del mundo tecnológicamente hablando. Su poder aumentó grandemente con el derrumbe del Imperio Francés, al obtener mayor libertad comercial y de esa manera, expandir su mercado a todos los confines de la tierra.

Mientras tanto, en América del Sur, los nuevos Estados tenían que recurrir al crédito extranjero para poder financiar la reconstrucción de su infraestructura, la cual había quedado devastada por la lucha de independencia. En los países colindantes al Río de la Plata, la situación no era diferente: caminos deshechos, edificios destruidos y una economía destrozada era el escenario en común. Para salir de esta situación, tanto Argentina como Brasil y Uruguay, solicitaron enormes préstamos al Reino Unido, y adoptaron el libre cambio como fundamento de su economía. Todo esto les generó dependencia con el capital inglés, quien era el único que tenía la capacidad de invertir en sus territorios, apropiándose de las materias primas de esos países. Al momento en que estos surgieron, el sistema internacional en el que se hallaron inmersos no tenía un mecanismo preciso para ayudar al desenvolvimiento de las naciones recién independizadas, por lo que el camino que tomaron parecía ser el único disponible.

Sin embargo, un país no tomó el mismo patrón. Al centro de Sudamérica, un territorio que no poseía salida al mar, pero que estaba conectado al Océano Atlántico a través de la unión del Río Paraná con el Río de la Plata, había optado por una vía distinta de desarrollo. Ese país era Paraguay. Basándose en la supuesta soberanía adquirida a partir de la independencia, el Estado paraguayo decidió utilizar sus potestades para ser dueño del 98% del territorio nacional y no permitir el libre tránsito de buques extranjeros en sus ríos. Además, expropió la mayoría de la industria y también los bienes de la Iglesia Católica, con lo que pudo crecer cuantitativa y cualitativamente superior a cualquier otro país de toda América.

Pero su actuación no era bien vista por sus vecinos; tanto Brasil como Argentina observaban con recelo el continuo desarrollo de Paraguay. Al momento de nacer estas naciones, la competencia entre ellas era intensa, de carácter casi irascible, por lo que los 2 países prohibían frecuentemente a los navíos paraguayos el tránsito por los ríos que cruzaban su territorio respectivamente. Nada ni nadie los podía hacer cambiar de opinión, ningún ente externo tenía esa facultad, a pesar de que sus acciones afectaban enormemente al Paraguay. Solo el Uruguay permitía que las mercancías paraguayas llegaran al Océano Atlántico cruzando las afluentes orientales del Río de La Plata.

Al ver que a pesar de las dificultades que enfrentaba, Paraguay mantenía su ritmo ascendente, al no tener deuda externa y una industrialización galopante, contraria a la economía extractiva de materias primas de sus vecinos, Inglaterra temió que su ejemplo se mirara con agrado entre los países que dominaba. Poco antes de la Guerra de la Triple Alianza, se desató la Guerra de Secesión en los Estados Unidos, quien era el proveedor principal de algodón a las empresas inglesas. Ante esta situación, se buscó hacer contactos con el país que ocupaba el 2do lugar en producción algodonera, pero las negociaciones no fructificaron: dicho estado era Paraguay.
Un pequeño país rodeado de estados periféricos, cuya economía solo tenía el objetivo de enriquecer a la metrópolis, osaba rebelarse ante los deseos del Imperio Inglés. Ante dicha realidad, el Reino Unido no podía quedarse inmóvil, por lo que empezó a instigar a Paraguay a través de los futuros integrantes de la Triple Alianza para que abriera su economía y dejara de lado las medidas proteccionistas. Aunque joven, la República Paraguaya había tenido la fortaleza necesaria para soportar las presiones internacionales y seguir con su ruta independiente rumbo al desarrollo. Gracias a su aliado, el Uruguay, la economía paraguaya seguía creciendo y desarrollándose, por lo que a diferencia de los países colindantes a su territorio, Paraguay no tenía necesidad de comerciar con el gran Imperio Británico.
Dicha afrenta a su orgullo, no la dejó pasar Inglaterra: financió el derrocamiento del legítimo gobierno de Uruguay, así como la invasión del Imperio del Brasil al pequeño país costero. Al perder a su aliado, Paraguay estaría absolutamente bloqueado, lo que irremediablemente acabaría con su gran crecimiento. Como no había ninguna organización que pudiera alterar la decisión del Imperio Brasileño, pero sobre todo, como la anarquía del sistema internacional permitía al Reino Unido inmiscuirse en los asuntos de una región totalmente diferente a la suya, Paraguay solo tuvo una opción para poder mantener su independencia económica: declararle la guerra a Brasil y restituir al gobierno legítimo uruguayo.

Paraguay atacó al Brasil y se encaminó hacia Uruguay, pero para poder hacerlo tenía que atravesar una franja del territorio pampeño. Argentina le negó la autorización, por lo que la posibilidad de estar incomunicado se volvió un peligro real para la República Paraguaya. Ante esa situación, Paraguay también le declaró la guerra a Argentina. Lamentablemente, al estar en guerra con sus vecinos, Paraguay no pudo defender al Uruguay, que adoptó un nuevo gobierno de carácter servicial con Inglaterra y Brasil.

Finalmente, Paraguay perdió la guerra, y el desenlace fue terrorífico. El 90% de su población masculina adulta fue asesinada, perdió 160,000km2, y su incipiente industria destruida. Al mismo tiempo, Argentina, Brasil y Uruguay vieron destruidas sus ciudades, pero por lo menos los dos primeros incrementaron su territorio nacional con el despojo infligido a Paraguay. Quien resultó victorioso de la guerra fue el capital inglés: empresas británicas financiaron la guerra, y bancos del Reino Unido otorgaron empréstitos al ahora librecambista Estado Paraguayo. Con su territorio devastado, y con el peso de una enorme deuda externa, Paraguay quedó condenado a vivir en el subdesarrollo. El sistema internacional, dominado por Inglaterra, junto con sus aliados regionales, Argentina y Brasil, provocaron que el hasta entonces país más desarrollado de América, Paraguay, se convirtiera en una nación pobre y atrasada. La estructura del Sistema Internacional de mediados del Siglo XIX, encabezada por un Reino Unido imperialista, pesó más en la historia de la formación de Paraguay que su misma voluntad.

CONCLUSIÓN.

Definitivamente, el escenario al que se enfrentan las naciones de reciente formación y/o independencia, no es el más propicio para su desarrollo. Más allá de sus problemas internos, ya sean estos de carácter económico, político o social, el sistema internacional al que se integran parece estar diseñado para complicar aún más el proceso de estabilización y consolidación del nuevo proyecto nacional. Rivalidad con sus vecinos, ambiciones imperialistas de países más poderosos y la falta de una organización global fuerte que pueda coadyuvar a preservar su independencia, son dificultades incluso más difíciles de sortear que las asignaturas pendientes de cada Estado.

La Guerra de la Triple Alianza vs. Paraguay, es un claro ejemplo de lo anterior. Bajo el escenario de un continente no totalmente descolonizado, rodeado de un Brasil con claras intenciones expansionistas, un Uruguay desestabilizado y una Argentina que hace uso de una neutralidad más activa y provechosa que la militancia manifiesta, era cuestión de tiempo que sus diferencias escalaran hasta el peldaño del belicismo. Sumado al complicado escenario regional, la posición hegemónica del entonces Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda en toda la política internacional, pero particularmente entre los países limítrofes a la cuenca del Río de La Plata, se encontraba en franca contradicción con el deseo del Paraguay de no tener ningún vínculo tutelar con cualquier Estado ni mucho menos con un Imperio. Lamentablemente, es prácticamente imposible que una Entidad Soberana rodeada de Estados con vocación periférica pueda abstraerse del dinamismo económico regional, ya que el funcionamiento del sistema mundial termina imponiéndose a los deseos legítimos de soberanía económica de un país. El desenlace de la guerra y el posterior endeudamiento estratosférico de la República del Paraguay con el Imperio Británico prueban fehacientemente la declaración anterior.

Podríamos concluir esta breve disertación, afirmando que la continuidad de la existencia de los Estados de reciente creación (como el Paraguay de mediados del Siglo XIX), requiere de la mayor prudencia y habilidad política, al no existir alguna organización que pueda formalmente auxiliarlos en su objetivo de prevalecer, y al tener que negociar con las fuerzas mundiales hegemónicas.

jueves, 6 de mayo de 2010

Un fantasma vuelve a recorrer el mundo...



Un 5 de Mayo como ayer, pero de 1818, en la pequeña ciudad de Treveris, Alemania, nació el hombre más polémico de la humanidad. Su figura ha sido atacada a lo largo de la historia por los podeross del mundo. Ante la falta de argumentos para contrariar sus ideas, la burguesía mundial prefiere denostarlo por sus ladillas, por haber invertido en la bolsa y su afición al alcohol. Los antisemitas reaccionarios, dicen de el que pretendía que los judíos se apoderaran del mundo. Y actualmente, muchos dicen que simplemente pasó de moda, que está obsoleto y que sus ideas son solo un bache en el pensamiento económico-filosófico universal. Sin embargo, para muchos más, ese ser con ideas tan radicales, ha sido el intelectual que con mayor ahínco dedicó su vida a darle una esperanza a los más pobres de la tierra. Sus obras perdurarán en la historia, por que mientras haya injusticia, explotación y miseria, ellas será el aliciente que sigan recordándole a los trabajadores que ellos son los verdaderos productores y dueños de la riqueza. Ese hombre que partió la historia moderna en 2, es Karl Heinrich Marx.

En 1989, su tumba fue vandalizada. Durante la década de los 90´s, nadie se acordó de el. La maleza fue consumiendo su efigie y quedaba sepultado en el pesado fargo del desprecio. Pero en el año 2008, en plena crisis económica mundial, apareció un pequeño ramo de rosas rojas. Ese día "Ebay" y "Amazon" reportaron que su libro máximo, "El Capital" había rompido récords de ventas y estaba en el primer lugar de solicitudes pendientes. Ese día, en medio de una creciente agitación mundial, el capitalismo internacional se horrorizó ante la realidad: Marx había vuelto.
Por eso, por que sus ideas siguen vigentes y por que la humanidad solo será humana con el socialismo, la lucha continúa. A 192 años de su alumbramiento, el fantasma sigue recorriendo el mundo... y este, está volviendo a la vida.

lunes, 3 de mayo de 2010

Mensaje AMLO 3 de Mayo del 2010.

Nada que celebrar el 1 de mayo Día de los Trabajadores; salarios de hambre y desempleo son el resultado del gobierno calderonista.

http://www.youtube.com/watch?v=a7vGvAik8gI

sábado, 10 de abril de 2010

10 de Abril de 1919. El día que la Revolución murió.



Hace 91 años, fue asesinado a traición el Caudillo del Sur, el Padre del Movimiento Agrario, el Ideólogo del Ejido, el General Emiliano Zapata. Muerto a manos de militares cuyo único propósito fue enriquecerse con el usufructo de la lucha, la muerte del General Zapata representó el fin de la Revolución Mexicana. Zapata fue un verdadero revolucionario, ya que su lucha no era para conseguir poder ni riquezas, si no para llevar la justicia a todos los campesinos pobres de México. El otro mexicano contemporáneo al General digno de ser llamado revolucionario, Ricardo Flores Magón, fue asesinado en 1915. Al morir Zapata, la llama de la Revolución se apagó, ya que Francisco Villa se fue eclipsando cada vez mas. Sin embargo, a pesar de no haber logrado triunfar militarmente, su influencia en la Constitución del 5 de Febrero de 1917 es innegable. El artículo 27 de la Constitución está inspirado en el Plan de Ayala, la bandera política del General. Además, su ejemplo es el faro que ilumina el camino de los movimientos agrarios en nuestro país. En América Latina, su figura ha sido equiparada a la del Dr. Ernesto "Che" Guevara, ya que Zapata, al igual que el "Che", murió luchando por un mundo mejor.

Este año 2010, será el Centenario de la Revolución. Este año, habrá un cambio profundo en nuestra sociedad. Es un sentimiento general en todos los mexicanos. Estoy seguro que este 2010, Zapata volverá en el corazón de los que lucharán por hacer triunfar la Revolución. Por eso y mucho más ¡Zapata vive, la lucha sigue!