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jueves, 1 de septiembre de 2016

Un Gobierno que no rinde cuentas.


Pese a que en México está consagrada la división de poderes desde nuestro nacimiento como país independiente, en la práctica el Poder Ejecutivo, ya sea como Imperio o como Presidencia, ha sometido a los demás poderes de la Unión. Esta situación ha contado con pequeños lapsos de tiempo excepcionales, precisamente en los años en que de acuerdo a autores como Pedro Salmerón (2016) ha habido Democracia en la historia nacional: 1861-1863, 1911-1913 y 1997-2003, lo cual confirmaría lo dicho por Locke sobre la división de poderes quien aseguró que es un sistema que frena al poder tiránico.

Lo anterior viene a cuento porque creo que México se encuentra en un franco retroceso democrático a partir de la firma del Pacto por México de Enrique Peña Nieto. El actual Presidente de la República se ha encargado de erosionar la confianza de los ciudadanos en las instituciones y su caída de popularidad arrastra al resto del sistema político mexicano.

Una muestra del daño que Peña Nieto le ha hecho a los esfuerzos democratizadores es el formato elegido para su Cuarto Informe de Gobierno: una plática con 300 jóvenes seleccionados por entidades gubernamentales transmitido a través de redes sociales. En los países democráticos, el Poder Ejecutivo se encuentra bajo un constante escrutinio por parte del resto de los poderes. En el caso de los países con formas de gobierno parlamentarias, el Primer Ministro o Presidente del Gobierno, como le debe el cargo a los Diputados que lo han elegido, tiene que rendir cuentas constantemente al Parlamento acerca de lo que hace. Hago una pausa para abundar al respecto: rendición de cuentas no es que el Gobierno le diga a los ciudadanos que hace, sino que explique cómo y por qué hace lo que hace a la autoridad encargada de vigilarle (O'Donnell, 2002).
Comento lo anterior porque últimamente distintas organizaciones de la sociedad civil han malbaratado el término al volverlo un sinónimo de transparencia.

En los sistemas de gobierno parlamentarios, la "accountability" es mucho más frecuente, lo cual es obvio: como el Primer Ministro fue electo por una Asamblea de 350 miembros en España o 650 en el Reino Unido, es relativamente sencillo reunir a los miembros del Parlamento una vez a la semana para que estos hagan preguntas al titular del Gobierno acerca de su trabajo. En los sistemas de gobierno presidencialistas, el asunto es muchísimo más complejo: como el Presidente de la República es electo por el voto directo del pueblo, el titular del Poder Ejecutivo puede fácilmente asumir que no tiene por qué rendirle cuentas directamente al Congreso más allá de lo que exija la Constitución y se limita a un simple discurso anual en el que en teoría entra en contacto con el pueblo que lo eligió, dejando de lado al resto de los Poderes de la República, y como quien lo eligió fueron 19 millones de electores (en el caso Peña Nieto) y reunirlos en un sólo lugar es algo imposible, la opción del mensaje televisivo se vuelve la única factible.

Lo anterior es lo que ha pasado en México: a partir del sexenio espurio de Felipe Calderón, el Presidente en turno no le rinde cuentas a los representantes populares (Diputados) ni a los representantes territoriales (Senadores), únicamente entrega un informe escrito y si existen dudas quienes las resuelven son los Secretarios de Estado, es decir, tenemos un Poder Ejecutivo que no le rinde cuentas a nadie, donde nuestros representantes ante el Congreso de la Unión tiene que clamar por un Derecho de Audiencia cual monarquía feudal para poder verle y donde la decisión de comparecer ante las cámaras televisivas (cuyos conductores nadie ha elegido) depende única y exclusivamente del Presidente.

En estos tiempos donde la figura presidencial se encuentra tan desgastada, urge replantearnos si el modelo presidencialista puede seguir siendo útil a México, En lo personal soy de la idea de que el presidencialismo se encuentra totalmente agotado al igual que el resto del régimen y por ende urge tener una nueva forma de gobierno donde el Presidente esté obligado a responder por sus actuaciones a una Cámara verdaderamente representativa. En 1988 el Frente Democrático Nacional señaló que el autoritarismo priísta no tenía solución ya que el presidencialismo tiende naturalmente al autoritarismo, por eso en lugar de proponer reformarlo propuso eliminarlo y que México adoptara el sistema semipresidencialista como forma de gobierno. Tal vez es tiempo que las fuerzas democráticas vuelvan a plantear esta alternativa si es que no queremos seguir teniendo Presidentes incontestables, imperturbables y francamente, infumables. 



Referencias:

  • O’Donnell,G (2002), “Acerca de varias accountabilities y sus interrelaciones”, en Peruzzotti, y Smulovitz, Controlando la política. Ciudadanos y medios en las nuevas democracias latinoamericanas, Temas, Buenos Aires.
  • Salmerón, Pedro (2016) ¿Demócratas? en La Jornada, 3 de mayo de 2016, recuperado de: http://www.jornada.unam.mx/2016/05/03/opinion/016a2pol

lunes, 22 de junio de 2015

Un Sistema Electoral para la Sociedad Compleja del Siglo XXI: propuesta para México.

Este ensayo versa sobre una reflexión en torno a los sistemas electorales y sus efectos sobre el electorado vistos en el Módulo III, discusión abordada por los Profesores Rafael Morales y Daniel Tacher, pero bajo el enfoque de las teorías de la posmodernidad, destacando la teoría del desorden de Georges Balandier y de la sociedad despolitizada de Nicolás Tenzer, teorías abordadas en el Módulo I por el Dr. Edgar Jiménez junto con otras que serán mencionadas en el ensayo.

En su primera clase, el Dr. Jiménez Cabrera aborda el análisis político desde lza perspectiva de las teorías de la posmodernidad, con la cita frecuente al cambio del orden mundial sufrido a raíz de la expansión de la globalización. En el texto utilizado como introducción al Módulo I, señaló que en los tiempos actuales “Se han modificado los límites entre lo público  y lo privado, que a su vez se expresa en la multiplicación de actores, esto nos lleva más allá de la simple observación de la pluralidad de actores, partidos políticos y movimientos sociales al reconocimiento de que las bases tradicionales de la representatividad se han visto alteradas. Es decir, la misma política como actividad se ha transformado, y los cambios se pueden percibir en los partidos políticos y su dificultad para adaptarse a las nuevas demandas de los electores y a una sociedad cada vez más despolitizada.

Este ensayo pretende demostrar que un sistema electoral proporcional de listas abiertas por estado es el sistema electoral requerido para la sociedad actual caracterizada por el predominio del desorden y una extendida despolitización. Ante una política cada vez más atomizada e individual, un sistema electoral proporcional puede ayudar a volver a agregar preferencias y colectividades.

A partir del triunfo del neoliberalismo a nivel mundial, de la expansión de la economía de mercado así como el desligamiento entre los tecnócratas y la política, la segunda se ha comenzado a repensar desde diversos paradigmas. En la última década en América Latina, diversos gobiernos de corte populista han enfrentado la concepción del pensamiento único de la sociedad, proponiendo nuevas formas de gobernar la economía así como la sociedad. 

Fukuyama al decir que la historia había terminado cometió el error de creer que la sociedad no se renovaría al momento del triunfo neoliberal, y no meditó las contradicciones que la posmodernidad generaría entre la sociedad. En un mundo cada vez más individualizado, donde las viejas instituciones caen y dejan de ser útiles para amalgamar a los individuos, donde la economía hace hincapié en el éxito individual y las elecciones parecen de manera más acelerada una competencia por elegir al producto mejor ofertado (coincidiendo con la teoría económica de la democracia de Anthony Downs que visualiza a los políticos como emprendedores dentro de un mercado electoral), las sociedades pierden concepciones y paradigmas que logren explicarla. 

Vivimos tiempos gramscianos donde lo antiguo de la sociedad anterior permanece y lo nuevo de la actual sociedad no termina de cuajar, lo cual nos convierte en una sociedad compleja. Edgar Morin definió a esta realidad de la siguiente forma: “La complejidad coincide con un aspecto de incertidumbre, ya sea en los límites de nuestro entendimiento, ya sea inscrita en los fenómenos. Pero la complejidad no se reduce a la incertidumbre, es la incertidumbre en el seno de los sistemas ricamente organizados. Tiene que ver con los sistemas semi-aleatorios cuyo orden es inseparable de los azares que incluyen. La complejidad está así ligada a una cierta mezcla de orden y de desorden, mezcla íntima, a diferencia del orden desorden estadístico, donde el orden (pobre y estático) reina a nivel de las grandes poblaciones, y el desorden (pobre, por pura indeterminación) reina a nivel de las unidades elementales”.

Esta noción de complejidad permite realizar análisis muy ricos, ya que aunque la palabra pudiera hacer creer que se refiere a países en vías de desarrollo, esto no es necesariamente correcto: son las sociedades desarrolladas las que presentan mayor grado de complejidad ya que su diversidad y heterogeneidad es tal que supera a las sociedades relativamente homogéneas del mundo subdesarrollado.
La actual sociedad presenta una individualización de la vida que se expresa en todas las áreas. Georges Balandier al decir “la sociedad ya no es lo que era”, lo dice todo: la sociedad está perdiendo las instituciones que le daban sentido y nos enfrentamos a una “desocialización de la sociedad”. Balandier afirma que “lo social también es capaz de morfogénesis imprevisibles, de lo inédito, de una producción continua de sí mismo en la cual orden y desorden actúan juntos, de un acrecentamiento  de la complejidad multiplicador de los posibles y, por consiguiente, es un factor de improbabilidad. La idea misma de la sociedad, en cuanto totalidad establecida en la permanencia, comienza a ser rechazada; ilusión sobre el carácter de las cosas sociales o proyección en un futuro siempre diferido o perversión que se realiza por el totalitarismo”.

Balandier sigue de forma contundente reflejando como la sociedad pierde sus jerarquías: “Todo parece entonces deshacerse y se deshace realmente: las jerarquías, el derecho y la justicia, la salvaguarda de las personas y los bienes, la presión, de los valores y el conformismo ya no funcionan más; es el retorno de una especie de caos colectivamente puesto en escena”

Esta crisis de la sociedad se expresa en la despolitización de la misma. Nicolas Tenzer tiene cinco puntos con los que expresa que la crisis de la política se ve muy difícil de encontrar la salida:
a) Relación de ambigüedad con el poder político.
b) Temor al conflicto, generando inacción política.
c) Deformación de la libertad como idea, perdiendo su connotación de libertad para, limitándose a una libertad de.
d) Incapacidad para definir los principios de la organización colectiva.
e) El fin de las referencias, el fin de los grandes proyectos y paradigmas institucionales que gobernaban a nuestras sociedades.

Balandier afirma que lo social es prácticamente imposible de controlar, mientras que Tenzer abunda en la ausencia de paradigmas, por lo que ante una realidad novedosa y compleja que no tiene un paradigma que la explique, la sociedad se aleja de la política, se despolitiza y no participa en las elecciones. La idea central de este ensayo es que la expansión del sistema electoral proporcional puede ayudar a revertir esta tendencia.

A partir de estas bases, podemos avanzar en la exploración del sistema electoral. Tanto el Profesor Rafael Morales como posteriormente el Profesor Daniel Tacher, partieron sus exposiciones desde una concepción neoinstitucional de la política, es decir, le dieron un papel preponderante a las instituciones sobre las acciones de los individuos. 

Para ambos profesores, la Ley de Duverger, que señala que un sistema electoral mayoritario produce un sistema bipartidista y un sistema electoral proporcional genera un sistema multipartidista sigue siendo perfectamente válida. Duverger había expuesto que los sistemas de mayoría producen sub representación de los terceros partidos: “Underrepresentation is a mechanical phenomenonElections determined by a majority vote on one ballot literally pulverize third parties (and would do worse to fourth or fifth parties, if there were any; but none exist por this very reason”.

Sin embargo, también es cierto es que esta ley es una ley de tendencia, existen casos en los cuales la regla se rompe, por ejemplo en México, a pesar de vivir en un sistema electoral mixto principalmente mayoritario, la nueva Cámara de Diputados estará integrada por 8 partidos políticos, pero sin tener el verdadero peso en el Congreso de acuerdo a sus votos.

Giovanni Sartori ha puntualizado en su conocida Ingenieria Constitucional Comparada (2010) que los sistemas electorales proporcionales tienen cierta ventaja sobre los sistemas de mayoría en cuanto al sentido de la representación: “Antes de entrar en complicaciones, aclaremos los aspectos básicos. En los sistemas de mayoría el triunfador se queda con todo; en los sistemas proporcionales, el triunfo es compartido y sencillamente se requiere un porcentaje electoral (por lo general, el cociente electoral). En los sistemas mayoritarios, la elección del votante es canalizada y finalmente limitada a una alternativa; en los sistemas proporcionales no se obliga a los votantes a concentrar su y las posibilidades de elegir pueden ser muchas. Por otra parte, los sistemas de mayoría proponen candidatos individuales, personas; comúnmente los sistemas proporcionales proponen listas de cada partido”.

Los sistemas proporcionales si logran reflejar, dependiendo de qué tan proporcionales sean, las preferencias de los ciudadanos. Por ello es que se propone que en México los 500 diputados se repartan de forma proporcional, dejando de lado el sistema electoral mixto de 300 diputados por distrito y 200 de listas plurinominales. 

La propuesta consiste en distribuir estas 500 curules entre las 31 entidades federativas y el Distrito Federal de acuerdo a su cantidad de población. Posteriormente, tras el día de la elección, los diputados se repartirán de manera proporcional: es decir, si en una entidad federativa se le asignan 10 diputados de 500, el partido político que obtenga el 40% de los votos obtendrá 4 diputados de los diez correspondientes en ese estado. Así mismo, si una lista de candidatos independientes obtiene un porcentaje, igual porcentaje se le asignará de los diputados de la entidad respectiva. Eso evitará que se presenten fenómenos perversos como el de Baja California, entidad en la cual el Partido Acción Nacional obtiene el 28% de los votos pero se lleva el 100% de los diputados de dicha entidad, lo cual evidentemente es absurdo y no refleja la proporcionalidad del electorado bajacaliforniano.

Así mismo, para evitar que solamente los más encumbrados por las dirigencias partidarias al ocupar los primeros lugares de las listas de partidos se mantengan como diputados, se proponen las listas abiertas de candidaturas como Francia, país en el cual los ciudadanos expresan su voto a una lista pero también a un candidato en concreto, uniendo lo mejor de dos mundos: elección directa del sistema mayoritario y representatividad del sistema proporcional. A este fenómeno se le conoce como “panachage”.

Comprobación. 

Hay que entender que el actual sistema mixto busca compensar a las minorías pero manteniendo la posibilidad de generar mayorías legislativas. Sartori lo dejó muy en claro “Los sistemas de mayoría o mayoritarios no procuran un Parlamento que refleje la distribución de las votaciones; buscan un vencedor indiscutible. Su propósito no sólo es elegir un Parlamento sino elegir a la vez (aunque sea indirectamente) a un gobierno”. Es decir, en México el sistema electoral mixto pretende satisfacer tanto los reclamos de representatividad de las minorías así como las exigencias de gobernabilidad de la primera minoría, concepto correcto para definir nuestra actual composición electoral ya que desde 1997 ningún partido político obtiene la mayoría por  mismo.

Tras las elecciones del 7 de junio, en México se demuestra que el sistema mixto electoral vigente no refleja las preferencias de los ciudadanos. El Partido Revolucionario Institucional, con el 29% de los votos, en conjunto con sus aliados Partido Verde con un 7% de los votos y el Partido Nueva Alianza con un 4%, se perfilan a obtener entre los tres más de la mitad de las curules de la Cámara de Diputados. La suma de sus votos apenas dan el 40% de los sufragios, pero debido al sistema mayoritario es muy probable que la coalición oficialista repita su mayoría absoluta en la Cámara de Diputados. Este resultado electoral demuestra que el sistema electoral no refleja las preferencias ciudadanas.

Así mismo, un 7.5% de votos nulos en todo el país anuncian una creciente inconformidad con el sistema de partidos en su conjunto por un importante sector de la sociedad. El grado de participación se mantiene entre el 44 y el 47%, pero en las entidades donde opciones nuevas y distintas a los partidos tradicionales podían ganar, como en Nuevo León con el candidato independiente a gobernador o en Jalisco donde el partido emergente Movimiento Ciudadano se convirtió en la primera fuerza política del estado, los porcentajes de participación superaron el 70% de los votos. 

Esta notoria diferencia expresa que el electorado acude a las urnas en México cuando tiene la expectativa de que nuevos actores y partidos superarán a los partidos que tradicionalmente han gobernado sus territorios. La introducción del sistema electoral proporcional en todo el país para la Cámara de Diputados permitirá ofrecer a la ciudadanía la posibilidad de que su voto no sea “desperdiciado”, y al existir como se citó a Sartori más arriba, “triunfos compartidos”, el electorado puede participar con mayor presencia en las urnas.

Conclusión.

México es un país complejo y diverso, que se encuentra sumido en un mundo cambiante de forma vertiginosa por la globalización. El mercado define el éxito de los países pero también los vuelve más heterogéneos, erosionando instituciones tales como la familia, la iglesia, los partidos, las clases sociales, en fin, a todos los grandes agregados que daban cohesión a la vida en común durante el siglo pasado.

Sin embargo, la creciente heterogeneidad de las sociedades, su acelerada complejidad, la ausencia de paradigmas que expliquen estas sociedades complejas, ha provocado que la ciudadanía se encuentre menos interesada en la política y prefiera recluirse a su ámbito privado.

A pesar de esta situación, en México los porcentajes electorales incrementan cuando los ciudadanos perciben que hay competencia, cuando perciben que el partido o los partidos que siempre han gobernado (depende de la entidad la puntualización) están en condiciones de enfrentar la derrota por la emergencia de nuevos actores y fuerzas políticas. Cuando este escenario se presenta, los electores acuden masivamente a las urnas.

Aunque la emergencia de dichos actores es algo que surge de la misma sociedad, también es cierto que se puede incentivar. Por ello se propone la expansión del sistema electoral proporcional, porque en este sistema el triunfo es compartido y por lo tanto, si elector percibe que su voto si puede modificar la realidad político electoral de donde vive, si participará en las elecciones.

viernes, 20 de marzo de 2015

México, el país de las rebeliones incompletas.


Esta semana el Instituto de Investigaciones Antropológicas de la UNAM, en voz de la académica Linda Manzanilla, publicó un nuevo estudio que arroja una interesante hipótesis acerca de la decadencia de Teotihuacán, una de las civilizaciones más esplendorosas que se asentaron en el Valle de México antes de la conquista española.

De acuerdo a este estudio, Teotihuacán era gobernada por una élite política que actuaba de forma corporativa, en la cual todos los integrantes de la misma tenían el mismo rango de importancia y solamente se diferenciaban por su labor, más no por rango jerárquico, es decir, no había un Rey, un monarca único. Ésta élite aunque gobernaba la ciudad, dejaba las labores diarias a un grupo de administradores, los cuales tenían los distintos barrios de la misma bajo su control. Estos administradores hacían las veces de empresarios y buscaban importar productos de regiones alejadas de Teotihuacán, enfrentándose a los controles de la élite política, hasta que finalmente dicho enfrentamiento condujo a la decadencia de la ciudad y la terminó debilitando a tal punto que otros grupos étnicos pudieron saquearla a voluntad.

Muchas reflexiones se pueden hacer a partir de este estudio, pero el objeto de este escrito es hacer una serie de comparaciones históricas, las cuales conducirán a la conclusión de que México es un país de "rebeliones incompletas".

Entrando en materia, es interesante ver como el sistema económico que existía en Teotihuacán tenía ciertos paralelismos con el feudalismo de Europa. Así como en el viejo continente la tierra era propiedad del señor feudal y los trabajadores de la tierra eran siervos, algo así pasaba en Teotihuacán pero con una importante diferencia: la tierra era de la ciudad-Estado, no de un noble en particular, aunque los campesinos tenían un trato similar al de los siervos europeos (trabajan la tierra y recibían como pago parte de su producto, pero todo tenían que dárselo al señor feudal). Es así como la élite política teotihuacana era el equivalente a la nobleza europea, al tener ambas como sustento el control de la tierra y del ejército, contando con el respaldo del clero. 

Lo curioso de esto, es ver como ambas sociedades, tanto la feudal europea como la teotihuacan, generaron una incipiente burguesía. En Europa fueron los mercaderes independientes quienes gracias al comercio comenzaron a acumular riqueza, y ante sus deseos de adquirir más derechos políticos y menos regulaciones económicas por parte del Estado, decidieron rebelarse al control del Estado absolutista y desencadenaron las revoluciones burguesas, siendo la más representativa la francesa de 1789. Pues bien, en Teotihuacán el germen de la burguesía se generó desde el Estado. Los administradores de los barrios aprovecharon su posición y se convirtieron en comerciantes y contribuyeron a la expansión de esta civilización. Mientras la nobleza utilizó al ejército para expandirse, los administradores hicieron crecer a Teotihuacán con el comercio, encontrándose su influencia en otras civilizaciones tan alejadas como la maya. Aquí es dónde podemos encontrar que México es un país de rebeliones frustradas: mientras en Europa los burgueses si lograron derrocar a la nobleza y asumir ella misma el control del Estado, aquí los administradores convertidos en burgueses no lograron derrotar a la élite teotihuacana. Ante el empate surgido entre ambas clases sociales, Teotihuacán cayó en la decadencia por los conflictos internos (como Roma). Finalmente, no queda claro a que bando apoyó la masa campesina, si a los nobles o a los administradores, caso contrario a lo que pasó en la Revolución Francesa, en la cual todas las clases excluidas del poder político se unieron en contra de la nobleza.

Revisando la historia nacional, se observa que la rebelión incompleta es una constante: los independentistas no lograron derrotar a los Virreyes, solamente se pudo lograr la Independencia una vez que una parte del ejército colonial se unió a los independentistas; los liberales no pudieron derrotar a Maximiliano hasta que Francia le retiró su apoyo; los revolucionarios no expulsaron a Porfirio Díaz, el dictador dejó la Presidencia por que él prefirió evitar más derramamiento de sangre y aminorar la destrucción del país, Cuauhtémoc Cárdenas y el Frente Democrático Nacional pusieron en jaque al régimen de partido de Estado derrotándolo en las urnas pero no pudieron frenar el fraude electoral, Vicente Fox ganó la Presidencia con contundencia pero no se desmontó el régimen construido por el PRI durante 70 años, etcétera. 

En conclusión, debido a que sus rebeliones nunca han salido totalmente triunfantes ni totalmente derrotadas (desde tiempos prehispánicos como en Teotihuacán), México es el país que mejor representa la conocida frase de Gramsci: "El viejo mundo se muere. El nuevo tarda en aparecer. Y en ese claroscuro surgen los monstruos".

Fuente: http://www.jornada.unam.mx/ultimas/2015/03/18/choque-de-clases-habria-colapsado-a-teotihuacan-6671.html

viernes, 30 de mayo de 2014

El Programa de Lactancia Materna del Distrito Federal explicado por el Modelo del Proceso Organizacional.

Para la clase de Modelos de Toma de Decisiones, el trabajo final de semestre consistió en analizar el Programa de Lactancia Materna del Distrito Federal desde el punto de vista de algún modelo visto durante la clase. Yo elegí el Modelo del Proceso Organizacional.


I. Introducción.
El 14 de mayo del presente año, el gobierno del Distrito Federal a través de la Secretaría de Salud puso en marcha la campaña “No le des la espalda, dale pecho”, la cual es una campaña social destinada a promover entre las madres de la Ciudad de México que amamanten a sus hijos, ya que de acuerdo a información oficial, México es el último país de América Latina donde las mujeres realizan la lactancia materna, con un porcentaje mínimo de 14%.

Dicha campaña tiene como objeto incentivar que las madres capitalinas amamanten a sus hijos durante al menos seis meses, y el gobierno del DF ha destinado 14 millones de pesos para ésta campaña, que además de incluir la promoción de la lactancia materna mediante el uso de la imagen de actrices y famosas del mundo de la farándula, contempla la creación de dos bancos de leche, el establecimiento de 92 lactarios, la entrega de 300 mil canastas nutricionales y la publicación de una nueva ley de lactancia. 

Sin embargo, la campaña social ha sido criticada por distintos sectores por el contenido de su publicad al cual consideran erótico, ya que las actrices convocadas a promover la campaña salen en las imágenes oficiales con el torso descubierto y su pecho cubierto por una leyenda que contiene el nombre de la campaña, envolviendo a la campaña en una polémica presente tanto en los medios de comunicación informativos así como en las redes sociales.

Bajo ese contexto, es posible explicar que el anuncio que realizó el Secretario de Salud, Armando Ahued Ortega, en el que anunció que buscará convertir la campaña de lactancia materna en un programa permanente, se da en el contexto de una toma de decisión basada en el modelo del proceso organizacional.



II. Análisis.
Para explicar el por qué se considera que la decisión del Secretario de Salud está basada en el modelo del proceso organizacional, se debe de considerar, primero, que éste modelo considera que el gobierno es un conglomerado de organizaciones unidas funcionalmente, pero que al mismo tiempo, cada organización tiene una vida independiente. El anuncio de la búsqueda de transformar una campaña social en un programa permanente no lo da el representante de todo el gobierno en si (el Jefe de Gobierno Miguel Ángel Mancera), ni tampoco el vocero del gobierno de la ciudad, sino el titular de una dependencia de la administración pública central capitalina. 

Graham T. Allison apunta que los gobiernos perciben los problemas estratégicos a partir del sesgo que de un problema en particular le otorga cada organización. A diferencia del Jefe de Gobierno, quien cuando anunció la campaña de lactancia materna no fijó un tiempo de duración para la misma, el Secretario de Salud ha argumentado que por la importancia del tema, ésta debe de convertirse en un programa permanente. 

¿Por qué el Secretario dejó de actuar de forma tradicional? El modelo del proceso organizacional respondería a ésta interrogante sosteniendo que la campaña de lactancia ha permitido acrecentar la importancia de la Secretaría de Salud con respecto a otras organizaciones que integran al gobierno. Con la campaña de lactancia, la Secretaría de Salud ha recibido 14 millones de pesos extras a su presupuesto, los bancos de leche serán construidos en dos hospitales ya existentes (manejados por la secretaría en cuestión), los 92 lactarios dependerán de la Secretaría de Salud y la campaña social ha permitido a su Secretario vincularse aún más con los medios de comunicación y con otros actores, como lo son las actrices promotoras de la campaña, por lo que la importancia y notoriedad de la Secretaría de Salud se ha incrementado exponencialmente, además de que su campaña ha sido un tema muy comentado en redes sociales en los últimos días.

III. Conclusión.
            La decisión del Secretario de Salud de buscar que la campaña promotora de la lactancia materna “No le des la espalda, dale pecho”, se convierta en un programa permanente, fue una decisión que atiende los postulados del modelo del proceso organizacional. Allison señala poco antes de explicar las características del modelo político-gubernamental, que quien toma una decisión basado en el modelo del proceso organizacional lo hace buscando el beneficio para la dependencia. 

El Secretario Armando Ahued propuso al Jefe de Gobierno mediante una conferencia de prensa la adopción de dicha medida, sin consultar a legisladores de por medio, por lo que su propuesta no busca que sea sometida al estire y afloje de la política, por ello el tercer modelo no explica la decisión del Secretario, mucho menos el primero, ya que el modelo del actor racional unificado considera al gobierno como un todo, en éste caso en particular, el Secretario actúa de forma independiente. El acrecentar la importancia de la Secretaría a su cargo, es la conclusión que se extrae usando el modelo del proceso organizacional para analizar ésta decisión de Armando Ahued que modificará seguramente las perspectivas del tomador final de la decisión, el Jefe de Gobierno.

miércoles, 12 de marzo de 2014

Enrique Peña Nieto y la Restauración del Antiguo Régimen en México.

A raíz del reportaje que la Revista "Time" le dedicó al Presidente de México, Enrique Peña Nieto, en el cuál ensalzaba su agenda de reformas y que fue titulado "Salvando a México", además de las recientes sanciones que el Instituto Federal de Telecomunicaciones ha aplicado a la todo poderosa Televisa, han surgido opiniones diversas que tienen en común la creencia de que el retorno del PRI a la Presidencia de la República no ha significado un retorno al pasado, por el contrario, son cada vez más los que piensan que México es gobernado efectivamente por un "Nuevo PRI". Para quien esto escribe, esto no es así, por el contrario, Peña Nieto y el PRI están haciendo todo lo posible para hacer realidad "la restauración del antiguo régimen" que durante 71 años caracterizó a nuestro país. Pero ¿Qué significa esto?

El pensador liberal Alexis Tocqueville acuñó el concepto "antiguo régimen" para referirse de forma peyorativa a la época en la cual Francia era gobernada por una Monarquía Absolutista. Aunque durante ese período histórico ocurrió también la transición del feudalismo al capitalismo, la esencia del Antiguo Régimen no eran ni el modo de producción feudalista, ni el desarrollo de los medios de producción, ni mucho menos la irrupción de una nueva clase social (la burguesía). Al antiguo régimen lo definió como tal el poder absoluto de los reyes, es decir, el sistema político, no el sistema económico.

A pesar de que Tocqueville había creado el concepto antiguo régimen con una evidente connotación negativa, eso no impidió que ante el fracaso de la Revolución, de la 1ra República Francesa y el derrumbamiento del Imperio de Napoelón Bonaparte, el pueblo francés respaldara en 1814 la vuelta a la Monarquía como forma de gobierno. Inclusive personajes tan importantes como Charles Talleyrand, quien fue Ministro de Relaciones Exteriores con Napoleón, era partidario de la vuelta al antiguo régimen, por lo que el concepto adquirió connotaciones positivas a tales niveles que los llamados "ultrarrealistas" arrasaron en las elecciones para la Cámara de Diputados de 1815. El nuevo Rey, Luis XVIII, gobernó hasta su muerte en 1824 bajo la figura de una Monarquía Constitucional e incluso consagró en la Carta de 1814 la mayoría de los derechos y libertades conquistadas por la Revolución. Sin embargo, quién lo sucedió en el trono, fue su hermano Carlos X, militante del Partido Ultramonárquico, quién restauró la Monarquía Absoluta. El retorno al trono de Francia por parte de la Casa de Borbón terminó con la ilusión referente a que era posible tener una Monarquía Constitucional con la Restauración de los Borbones. Para deshacerse de ella para siempre, los franceses tuvieron que recurrir a una segunda revolución, la llamada Revolución de Julio de 1830, la cual desembocó en el ascenso al trono del último Rey de Francia, Luis Felipe de Orleans, llamado el Rey Burgués, debido a que el poder en realidad lo tenían los burgueses, no los nobles.

México, como Francia en el siglo XVIII, en la actualidad se encuentra sumido en un proceso de Restauración del Antiguo Régimen. Si al antiguo régimen francés lo definió la monarquía absoluta, al antiguo régimen mexicano así como al actual sistema político lo define de acuerdo a Espinoza Valle (2000) la Presidencia de la República. Durante 71 años, el sistema político mexicano se sustentó en tres instituciones: “el aparato gubernamental corporativo, la Presidencia de la República y el Partido Revolucionario Institucional”[1]. Giovanni Sartori (2012) afirmó que este sustentó llevo a que la constitución formal de México fuera modificada por la "constitución material", por lo que a pesar de tener división de poderes, durante las presidencias emanadas del PRI se decía que "México está gobernado por su presidente de manera que recuerda al dictador de tipo romano"[2]. Durante esos 71 años de predominio del PRI, la cultura política del mexicano se volvió autoritaria, y se acuñó el refrán popular “el PRI es así porque los mexicanos somos así”.

A pesar del éxito que durante décadas tuvo el sistema político mexicano para funcionar de esta manera, a partir de la usurpación de la Presidencia por parte de Carlos Salinas (6 de Julio de 1988 no se olvida) las cosas comenzaron a cambiar. Salinas profundizó el proceso de implementación del modelo económico denominado neoliberal, consistente en la reducción del aparato gubernamental y la privatización de las empresas públicas, dejando atrás el modelo populista y de proteccionismo comercial. En la esfera sindical, Salinas de Gortari destronó a Joaquín Hernández Galicia y a Carlos Jongitud Barrios como líderes del Sindicato de Trabajadores Petroleros de la República Mexicana y del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación respectivamente. Así mismo, Meyer (1994) destaca como parte importante del salinato en el plano político, el reconocimiento de las victorias electorales locales del Partido Acción Nacional más no las del Partido de la Revolución Democrática. A pesar de estos cambios trascendentales, algo no fue modificado: el poder omnipresente de la Presidencia. El reconocimiento de los triunfos del PAN representó el fin del predominio absoluto del PRI, mientras que el cambio del modelo económico y el encarcelamiento de dirigentes sindicales marcaba un antes y un después en la historia del corporativismo mexicano, pero todo estos cambios en lugar de debilitar la figura del Presidente, la fortalecieron: el PAN ganó sus primeras gobernaciones por que el Presidente así lo quiso, los petroleros y los profesores tuvieron nuevos dirigentes sindicales por decisión presidencial. Con Carlos Salinas no quedó duda alguna de que el centro del sistema político mexicano lo representa la Presidencia.

Con la derrota del PRI en las elecciones presidenciales del año 2000, “la constitución material mexicana se desvaneció, dejó de existir”[3]. De acuerdo a María Amparo Casar (1996), el Presidente de México era un “hiperpresidente” debido a, entre otras cosas, por tener un Congreso dominado ampliamente por su partido político. Por ello, cuando el PAN accedió a la Presidencia de la República sin contar con la mayoría en las cámaras legislativas, tanto Vicente Fox como Felipe Calderón se transformaron en “hipopresidentes”, ya que intentaron ejercer la titularidad del Poder Ejecutivo del mismo modo que lo hicieron los presidentes priístas pero su esfuerzo fue en vano ante la ausencia de una bancada oficialista mayoritaria en el Congreso de la Unión. En ese sentido, mientras el PAN a nivel federal intentaba ser algo que nunca pudo ser, el PRI se refugió en los gobiernos estatales, reproduciendo el mismo esquema de sumisión partido-Estado pero ahora en las entidades federativas, en las cuales el Gobernador del estado ejercía un poder similar al que el Presidente ejercía sobre la nación. Durante los 12 años que duraron en la oposición en el plano nacional, los priístas no modificaron su cultura política, ya que en las entidades federativas bajo su administración han seguido ejerciendo el poder como antaño. Al momento de escribir estas líneas, el PRI gobierna 20 entidades federativas y tiene mayoría en conjunto con sus partidos aliados en el Congreso local en 16 estados, mientras que en Chiapas gobierna en coalición y cuenta con mayoría calificada en la Cámara de Diputados del estado con el PVEM; es decir, los priístas en su mayoría no conocen otra forma de ejercer el poder público que no sea la forma hiperpresidencialista.

El retorno del PRI a Los Pinos no representa la llegada de una nueva forma de gobernar. Peña Nieto ha ejercido el poder de la única manera que los priistas conocen: autoritariamente. Prueba de ello es el arresto de Elba Esther Gordillo, que aunque aplaudido mediáticamente, este no representó el fin del corporativismo en el gremio magisterial, así como tampoco lo representó la detención de Hernández Galicia en el sindicato petrolero por parte de Salinas de Gortari. En ese sentido, la aún reciente apertura al sector privado en el sector energético es la continuidad del proyecto neoliberal puesto en marcha hace 32 años. Por lo tanto, el Presidente Peña está siguiendo el mismo guión que utilizó Carlos Salinas.

Queda algo por aclarar. En la época del Antiguo Régimen, los mexicanos tenían una certeza: no había mayor autoridad que la del “Señor Presidente”, quien mandaba en México era el Presidente de la República y no había nada por encima de él. Si algún grupo de interés o poder fáctico osaba retar al Presidente, este era disciplinado inmediatamente. Así es como deben de ser comprendidas las recientes sanciones a Televisa y a Telmex: un llamado de atención a ambas empresas y a sus propietarios para que recuerden quien manda cuando gobierna el PRI. Durante la docena panista, los poderes fácticos como las televisoras, los bancos o el crimen organizado, desafiaron el poder presidencial o se consideraron iguales a éste, pero con el regreso del PRI, se está viviendo un proceso de restauración. Esto es posible porque el PAN cuando tuvo la Presidencia nunca intentó modificar la estructura del presidencialismo mexicano, por el contrario, intentó adaptarse a ella y a simplemente sustituir al PRI, es decir, México ha padecido de una alternancia sin transición, por lo tanto cuando el Revolucionario Institucional regresó, la estructura que había creado se encontraba intacta.


En conclusión, el proyecto político de Peña Nieto para este sexenio es la restauración del antiguo régimen. Aunque se profundice el modelo neoliberal y se debilite al corporativismo, el pilar fundamental del sistema político mexicano, el Poder Ejecutivo, se ha fortalecido en poco menos de un año y medio de gobierno priísta, y al parecer se encuentra listo para disciplinar a los poderes fácticos que ante la debilidad de los “hipopresidentes” panistas, creyeron ser igual de poderosos que la Presidencia de la República. Ante este intento de restauración, la única manera de desmontar el excesivo poder del Presidente es a través de una medida que de implementarse, transformaría radicalmente al sistema político mexicano: instaurar el régimen semipresidencialista como forma de gobierno, tal como lo propuso Cuauhtémoc Cárdenas en la mítica campaña electoral de 1988, la cual fue durante sus primeros años la principal propuesta política del PRD y que aún nadie sabe porqué este partido ha dejado de enarbolar.




[1] Espinoza Valle, Víctor Alejandro (2000) Alternancia Política y Gestión Pública, El Colegio de la Frontera Norte, Tijuana. La palabra “corporativo” es mía.
[2] Sartori, Giovanni (1992) Partidos y Sistemas de Partidos, Alianza Editorial, Madrid.
[3] Sartori, Giovanni (2012) Ingeniería Constitucional Comparada, Fondo de Cultura Económica, México D.F.