domingo, 19 de mayo de 2013

El probable final de la crisis de España.

Es indudable que España se encuentra actualmente atravesando por un proceso de descomposición total. Dicha situación, originada por la crisis financiera del año 2008, en lugar de revertirse, se ha agravado. Para muchos españoles, la crisis no parece tener fin y el desanimo es el sentimiento generalizado. Es por ello que se vuelve necesario revisar la historia mundial y encontrar algún caso similar en la historia reciente de algún otro país para encontrar un posible desenlace a la que es, sin lugar a dudas, la crisis de mayor impacto por la que ha atravesado el estado español desde la Guerra Civil. Haciendo un abuso de la comparación, guardando todas las proporciones, contrastaré la actualidad de España con la que hace 20 años atrás vivió un país que, aunque a primera vista nos pudiera parecer que ambos no tienen mucho parecido, es sorprendente la cantidad de igualdades que presentan en esta coyuntura.

Había una vez, un país que atravesaba la más profunda crisis de toda su historia. Dicha crisis colosal, no se limitaba a ser una depresión económica, las cuales existen cada cierto tiempo, son cíclicas, ya que como Marx demostró, la economía capitalista así funciona: hay ascenso y descenso, flujo y reflujo, crecimiento y decrecimiento. La crisis también era una de crisis de legitimidad del sistema político, incluyendo a todas las instituciones de la nación en cuestión: el gobierno, el parlamento, los partidos políticos, la Iglesia (católica), los medios de comunicación, etc. Aunque en esos años varias naciones del mismo continente estaban sumidas en una crisis económica grave, una cantidad importante de países ya habían logrado salir de ella y otros estaban en proceso de recuperación, mientras que en esta nación la calidad de vida de sus habitantes empeoraba cada vez más. Este país había sido gobernado hace poco mas de tres décadas por una dictadura militar, y a la caída del régimen  los partidos políticos decidieron firmar un acuerdo para impedir que nuevamente un gobierno autoritario se implantara. El Pacto había sido firmado por la mayoría de los partidos de ese entonces, los cuales tenían la expectativa de que al respaldar dicho acuerdo podrían acceder al poder, pero en realidad el pacto dio origen a un sistema bipartidista, donde los dos partidos mas fuertes, uno perteneciente a la Internacional Socialista y otro a la Internacional Democristiana (actualmente Internacional Demócrata de Centro), se alternaron en la Presidencia durante 30 años de forma ininterrumpida. Aunque originalmente tenían diferencias marcadas, con el paso del tiempo, estas se fueron borrando, hasta que llegó un momento en que ambos partidos proponían exactamente lo mismo, dejando sin opciones a los electores. La izquierda radical, dividida, atomizada y perseguida, nunca pasó de un 5% de la votación.

Durante ese periodo, el país en cuestión presumía ser una de las democracias mas consolidadas del mundo, donde el cambio en el gobierno, aunque solamente ocurría entre dos partidos, era pacifico y estable. Al mismo tiempo, con el descubrimiento de recursos naturales minerales, el gobierno obtuvo ingresos como nunca hubiera imaginado, los cuales fueron utilizados para financiar grandes obras sociales, como el aumento de la infraestructura educativa y de salud, con el objetivo de construir un Estado de Bienestar. Sin embargo, los subsiguientes gobiernos despilfarraron los recursos públicos para mantener el lujo en que vivía la clase política y la aristocracia nacional. Como todo en el mercado, el precio de sus recursos naturales, así como incrementó de improviso, también se redujo, dejando con menos dinero al estado. Cuando llegó la crisis económica recurrente, el gobierno adoptó las clásicas medidas de corte neoliberal: recorte de gasto público, eliminación del derecho a la educación y salud proporcionada por el Estado, incremento del cobro de los servicios públicos, eliminación de aranceles, entre otras medidas "sugeridas" por el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial. A cambio de seguir con estas recetas, el gobierno recibió préstamos por parte de estas organizaciones promotoras del neoliberalismo, préstamos que incrementaron de forma tremenda la deuda externa, empeorando el prestigio financiero internacional de dicho país.

La sociedad civil, inconforme con las medidas aplicadas por el gobierno central para combatir la crisis, pero que en realidad la agudizaba, salió a las calles a manifestar su repudio ante tales medidas. Concentraciones populares conocidas como "cacerolazos" se sucedían una tras otra, cada vez con mayor fuerza a lo largo y ancho de la geografía nacional. El Presidente decidió acallar las voces de inconformidad ordenando al Ejército que reprimiera, como diría Galeano, a sangre y fuego a los manifestantes, masacrando a compatriotas suyos cuyo único delito era ser de oposición. Ante la represión, el resto de los ciudadanos perdieron toda confianza en el gobierno, y la juventud, sector que había estado apagado durante largo tiempo en la política, convocó a protestas masivas contra el Presidente represor. Plantones, bloqueos, marchas que terminaban en corretizas, fueron algunas de las acciones llevadas a cabo por los jóvenes para demostrar la falta de apoyo hacia el gobierno. Sin embargo, ninguna de estas medidas frenaba la implantación de las políticas neoliberales. La depresión y el pesimismo se apoderaron de todos los habitantes de esa nación, el futuro parecía desolador y el pueblo perdió toda esperanza de cambio...

Como se puede percatar el lector, el escenario aquí dibujado, es, con sus obvias diferencias, el mismo que atraviesa España. Tras la dictadura de 36 años de Francisco Franco, los partidos políticos todos, incluyendo al Partido Comunista, firmaron un acuerdo por la democracia, el Pacto de la Moncloa, cuyo resultado fue que, de tener un sistema multipartidista moderado a finales de los setentas y principios de los ochentas, se diera paso a un rígido sistema bipartidista, donde únicamente el Partido Socialista Obrero Español (miembro de la Internacional Socialista) y el Partido Popular (integrante de la Internacional Demócrata de Centro) se han alternado al frente del Gobierno. Desde ese entonces, las diferencias de gobierno entre ambos partidos han desaparecido: el PSOE, el partido de izquierda, se "derechizó" y en las últimas elecciones, las del año 2011, coincidió en todo con el partido de derecha, el Partido Popular: aplicar las recetas del FMI y del Banco Mundial, recortando el gasto social y desapareciendo el derecho a la sanidad pública. El PSOE en el gobierno, ha apoyado las guerras imperialistas de Estados Unidos y el Reino Unido, al igual que el PP. La crisis económica mundial del año 2008, golpeó fuertemente a España, y el Estado de Bienestar que había construido, fue aceleradamente desmantelado. Ante el tamaño de la crisis, las elecciones generales, programadas para el año 2012, fueron adelantadas al 2011, y el PSOE, proponiendo lo mismo que el PP, fue barrido en las elecciones por el Partido Popular, quién obtuvo la mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados. La izquierda representada por la coalición Izquierda Unida, encabezada por el Partido Comunista y los ecologistas, aunque tuvo buena votación, su representación en el parlamento fue ínfima. Durante el proceso electoral y poco antes de iniciar este, la juventud española, apática en su mayoría, inundó las calles para protestar en contra de los recortes a la seguridad social. Este sector ha sido el más afectado por la crisis, con un 50% de desempleo entre la juventud. Las inconformidades de los jóvenes son compartidas por el resto de la ciudadanía, llevando a un descrédito total a todas las instituciones de España, como lo son la Monarquía, el Parlamento, los Partidos Políticos, la Iglesia Católica, etc. Actualmente, en el país ibérico no existe una opción electoral cohesionada que pueda parar la ola de recortes y la privatización de la salud. Tanto el PSOE como el PP han perdido sus diferencias, por lo que votar por uno de ellos para impedir que llegue el otro se ha vuelto una cuestión intrascendente. A dos años del inicio de las protestas de los jóvenes, representadas por los movimientos "Indignados" y "15-M", la desesperanza es el sentimiento que ha inundado a los españoles.

De entre todas las propuestas formuladas para que España salga de su crisis, hay una que sobresale por su simultánea sencillez y complejidad: cambiar de sistema político. Esto significa cambiar la forma del Estado, destronar a la monarquía, barrer al actual sistema de partidos y adoptar otro sistema económico. ¿Como se logrará esto? Es aquí donde cesan las similitudes entre España y nuestro país de ejemplo.

En el país que se ha usado como contraste, al igual que España, no parecía haber solución. El gobierno golpeaba a los manifestantes, los partidos políticos tradicionales ya no tenían diferencias programáticas y los ciudadanos estaban cansados de que sus protestas no obtuvieran algún éxito tangible. Pero de repente, un evento inesperado, que ningún analista político previó,  sucedió: la madrugada del 5 de Febrero de 1992, un grupo de jóvenes militares intentaron realizar un golpe de Estado para derrocar al Presidente. Al frente de dichos rebeldes, se encontraba un teniente coronel de orígenes populares, el entonces desconocido, Hugo Rafael Chávez Frías. Aunque el golpe fracasó, Chávez habló ante la prensa, y en menos de 2 minutos, se convirtió en la esperanza de todo su pueblo, el venezolano, el cual en un 80% respaldó a los militares golpistas. Venezuela, al igual que España en la actualidad, antes de Chávez estaba sumida en la peor crisis que había vivido. Tras la caída del dictador Marcos Pérez Jiménez (militar como Franco), los partidos políticos firmaron el Pacto de Punto Fijo, de contenido similar al de la Moncloa. Exactamente como sucedió en España, el desenlace fue la alternancia ininterrumpida entre dos partidos: el socialdemócrata Acción Democrática  y el derechista COPEI. Chávez intentó derrocar a Carlos Andrés Pérez, quien había vuelto a la Presidencia de la mano de su partido, AD, el cual a pesar de ser el partido histórico del progresismo en Venezuela, aplicó políticas neoliberales, justo como Rodríguez Zapatero y el PSOE hicieron en España. Zapatero concluyó su gobierno en 2011, un año antes del período constitucional, para evitar que la crisis político-económica se profundizara. En Venezuela, también Carlos Andrés salió de la Presidencia de la República un año antes de concluir su mandato, en 1993, por decisión del Congreso Nacional. En 1994, otro ex Presidente, miembro del derechista COPEI, Rafael Caldera, consciente del desprestigio que tenían los partidos tradicionales entre la población, renuncia a su partido político, y por primera vez desde la firma del Pacto de Punto Fijo, un partido distinto a los tradicionales AD y COPEI ganaba las elecciones, por lo que Caldera fue reelecto en la Presidencia. Entre sus primeras acciones de gobierno, destaca el indulto a Hugo Chávez y al resto de militares que participaron en el golpe de 1992.

A partir de su liberación, Chávez inició un movimiento social para hacerle ver a los venezolanos que el sistema político vigente ya no tenía sentido de existir, que los partidos políticos tradicionales ya no estaban al servicio del pueblo y que había que transformar radicalmente al país con la convocatoria a una Asamblea Constituyente que redactara una nueva Constitución Política. Reacio a participar en las elecciones, finalmente Hugo Chávez decidió postularse a la Presidencia de Venezuela en 1998, arrasando con el 58% de los votos. Su victoria representó el final del Pacto de Punto Fijo, al pasar a la marginalidad los dos partidos tradicionales y al ostracismo la clase política de esa generación. Con el gobierno de Hugo Chávez, se redujo en más de la mitad el porcentaje de pobreza en Venezuela, y este país pasó a ser el menos desigual de América Latina, éxitos reconocidos por la  CEPAL de la ONU.

Por todas estas similitudes que existen entre el contexto de la España actual y la Venezuela de los noventas, podemos concluir con la siguiente pregunta ¿Como saldrá España de la peor crisis económica, política y social de su historia? Únicamente con una insurgencia popular liderada por un "outsider" de la clase política dominante. España, para salir de su crisis, necesita de un Hugo Chávez como Presidente.

martes, 16 de abril de 2013

En defensa de la Globalización.


Hace poco, en clase se organizó un debate en torno a las cosas positivas y negativas de lo que se ha llamado "Globalización". Me tocó estar del lado de la defensa (aunque hubiera preferido estar del lado contrario), así que esta fue mi postura.

Sin lugar a dudas, el Siglo XX fue un siglo marcado por profundas convulsiones políticas, económicas y sociales. Revoluciones de todo tipo de ideologías, movimientos de liberación nacional, fundamentalistas y laicos, dos guerras mundiales y el colapso de una de las potencias más poderosas que la humanidad ha visto en su historia, todo ello acompañado por un impresionante desarrollo de la ciencia y la tecnología, es el legado del siglo pasado. Semejante ritmo de evolución y cambio, como nunca antes había ocurrido en centurias pasadas, no se ha detenido a pesar de la desaparición de actores que se consideraban claves en la escena mundial, por el contrario, las transformaciones en todos los ámbitos de la vida humana ocurren de manera cada vez más vertiginosa y acelerada.

El fortalecimiento de las instancias financieras internacionales combinada con un incremento de cobertura por parte de las telecomunicaciones, ha permitido que en la actualidad, todo el planeta se encuentre conectado e interrelacionado. En nuestros tiempos, gracias a esta conectividad, podemos enterarnos desde la comodidad de nuestro hogar, en cuestión de segundos, sobre sucesos que pueden ocurrir en las partes más remotas de la tierra. Dicha conectividad no solo se da en el terreno de las telecomunicaciones, como lo son el internet, la televisión, la radio, etc, sino también, y de hecho de manera prioritaria, en el campo económico. A finales del Siglo XX, en la década de los noventas, con la caída del Muro de Berlín, la economía de mercado derrotó a la economía de planificación central, lo que condujo a la expansión sin barreras del paradigma del libre mercado, encontrando pequeñas resistencias únicamente en lugares como Cuba o Corea del Norte. A esta nueva realidad caracterizada por la desaparición de facto de las fronteras entre las naciones, gracias al empuje de la tecnología y al dinamismo del mercado, se le ha denominado globalización.

Gracias a la globalización, la cual es la principal característica de nuestros tiempos, los capitales necesarios para hacer crecer las economías de los países, especialmente de aquellos en vías de desarrollo, pueden ser invertidos con mayor facilidad y celeridad, ayudando de esta manera a combatir de manera real asignaturas pendientes como el hambre. La globalización, por otro lado, ha coadyuvado a combatir a regímenes autoritarios, que ante la presión internacional, han terminado de sucumbir, dando paso al establecimiento de la democracia en los estados azotados por gobiernos cerrados a las libertades. Nunca antes en la historia de la humanidad había existido la posibilidad real de solucionar los viejos problemas que aquejan a nuestro mundo, y gracias a la mundialización, como la denominan los franceses, es posible constituir coaliciones amplias y grupos de trabajo cuyos integrantes representen a distintos estados, logrando de esta manera, una mayor colaboración entre las naciones, fortaleciendo los procesos de paz conduciendo a un orden internacional más armónico y estable. Además, la globalización nos ha hecho conscientes de la importancia que tiene el respeto a los derechos humanos como única vía para el desarrollo, al permitirnos comprobar que son los regímenes que respetan la integridad de los individuos, los únicos que logran hacer de sus patrias comunidades ricas y en crecimiento, realidad muy diferente a la de aquellos sistemas políticos donde el poder público tiene capacidades ilimitadas para con el ser humano, atrofiando las capacidades natas del hombre.

En conclusión, la globalización, al ir eliminando poco a poco, pero constante, las fronteras políticas, ha permitido generar tal cantidad de riqueza como en ningún momento de la historia había existido, ofreciendo a las personas las herramientas necesarias para mejorar la calidad de vida de cada uno y de quienes los rodean. El proceso actualmente en curso, de interdependencia y colaboración mundial, no puede dar marcha atrás, porque un mundo unido, en paz y solidario, es el futuro que todas y todos anhelamos.

martes, 5 de marzo de 2013

Stalin y su Liderazgo: ¿Fue normativo?

En la escuela nos dejaron analizar el liderazgo de Stalin desde el enfoque del liderazgo normativo, con motivo del 60 aniversario de su fallecimiento. Esto escribí:

En el seno de la sociedad, hay distintos tipos de liderazgo. Las características de los líderes es igual de variada como las organizaciones que encabezan, por lo que crear una tipología o una clasificación sobre los liderazgos, aunque aparentemente sea una labor que a primera vista se pudiera considerar como sencilla, en realidad no lo es y requiere de un esfuerzo conspicuo y consciente. El estudio del vínculo entre los liderazgos y sus organizaciones, o entre las organizaciones y sus líderes, dependiendo de la perspectiva que cada quien guste adoptar, es de carácter orgánico, ya que ambos se modifican por el contexto en el que la asociación surja y el liderazgo se forje y ejerza. De entre los liderazgos a estudiar, destacan, por obvias razones, en primer lugar, el de la Jefatura del Estado, el cual es el liderazgo de mayor trascendencia dentro de la sociedad. Y cuando este liderazgo es ejercido por una persona que, simultáneamente, es el Jefe de un partido político, dicho líder puede llegar a acumular tal poder que avasalle al resto de las organizaciones de tal forma que destruya incluso al pluralismo característico de las sociedades modernas y democráticas.


Un líder que puede ejemplificar de manera fehaciente, es el liderazgo normativo de Iósif Vissariónovich, mejor conocido por su seudónimo, “Stalin” (Hecho de acero en ruso). José Stalin, como se le menciona en el idioma español, fue durante 32 años, el líder de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Stalin dirigió a su país a partir de 1922, cuando el fundador de la URSS, Vladimir Lenin, cayó en una enfermedad que le impedía ejercer el poder público. Iosif enfrentó la difícil tarea de reconstruir al país tras la Primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa, logrando convertir a su país en la segunda potencia económica, política y militar del mundo, tan solo detrás de los Estados Unidos. Rusia, que hasta antes de la Revolución de 1917 era el país más atrasado de Europa, llegó a desarrollarse tanto que fue este país, y no Estados Unidos como errónea y popularmente se cree, quien logró derrotar en la Segunda Guerra Mundial al poderío militar de la Alemania nazi de Adolfo Hitler. Al fallecer en 1953, el liderazgo totalitario de Stalin había transformado radicalmente a Rusia, por lo que un análisis de su calidad como líder siempre será polémico.

Como todo líder político, tuvo aciertos y errores, pero en lo que hay coincidencias en la mayoría de los estudiosos del tema, es que, si nos basamos en el modelo de Víctor Vroom y Phillip Yetton sobre el liderazgo normativo, Stalin entra perfectamente dentro de dicha clasificación. Ambos autores mencionan que hay cinco niveles en su modelo, los cuales son:
  1. Autocrático: El líder decide por si mismo
  2. Segundo nivel autocrático: El líder puede llegar a pedir consejos, pero toma la decisión final
  3. Primer nivel de consulta: El líder pide la opinión a los individuos del grupo, posteriormente, toma la decisión.
  4. Segundo nivel de consulta: Tras tener una reunión con todo su grupo, el líder toma la decisión.
  5. Tercer nivel de consulta: Es el grupo en su conjunto quien decide, no el líder.
Como puede verse claramente, Stalin osciló entre los dos primeros niveles, ambos autocráticos. Es posible afirmar que entre 1922 y 1929, una vez ascendiendo al poder y hasta el XV Congreso del Partido Comunista de la Unión Soviética, Stalin ejerció el segundo nivel autocrático, ya que hizo equipo con distintos líderes de la Revolución de 1917 para deshacerse, primero de sus enemigos políticos, y eventualmente, de sus mismos aliados, para con ello ejercer el poder total. A partir de entonces, Stalin fue un líder del primer nivel del liderazgo normativo, el autocrático, al tomar por si mismo las decisiones del Estado, dejando meramente como ornamento al Poder Legislativo, representado por el Soviet Supremo de la URSS, de carácter bicameral. Aunque durante la II Guerra Mundial, el liderazgo de Stalin, debido a la necesidad de enfrentar la invasión nazi a la Unión Soviética, se mantuvo en el 2do nivel e incluso llegó a tomar ciertos elementos del 3er nivel (el primero que se considera de Consulta) dicha conversión solo duró los 6 años de la guerra, regresando inmediatamente en 1945 al primer nivel del liderazgo normativo, pero ahora con mayor ahínco, iniciando lo que se denominaría posteriormente como el “Culto a su personalidad”, en el cual se le llegó a denominar por la propaganda oficial “Padre de todos los pueblos” y a equiparar con el fundador de la URSS, el heroico Lenin. Con el poder total en sus manos, Stalin reformó la economía, implantando los famosos “Planes Quinquenales” y colectivizando todas las áreas de la producción, incluyendo la agrícola. Tras su muerte, Nikita Jruschev, el nuevo líder, comenzó con una política que se le llamó la “desestalinización” de la Unión Soviética, al considerar que Stalin había hecho mucho mal a los ciudadanos implantando un régimen totalitario. Más allá de cualquier otra consideración, la conclusión es que Stalin fue un líder  si, pero autocrático, ejemplo perfecto del primer nivel de acuerdo al modelo de Vroom y Yetton.

domingo, 3 de febrero de 2013

La alianza del PAN con el PRD en Baja California, Parte II


La conclusión de la publicación anterior consistió en que las alianzas entre las fuerzas políticas de derechas y de izquierdas no son raras y negativas necesariamente, y que incluso pueden arrojar resultados benéficos para la población. Ejemplos de estos existen tanto en la historia electoral de México desde hace 20 años como en la historia mundial desde la segunda mitad del Siglo XX. Sin embargo, los ejemplos citados, como la alianza entre el PAN y el PRD en el estado de Oaxaca en 2004 y 2010, así como la del Partido Demócrata Cristiano y el Partido Socialista de Chile en 1990, tenían una característica en común: ambas alianzas se realizaron entre partidos de derecha y de centro izquierda, pero en calidad de partidos de oposición. En el caso de Baja California, la situación es más complicada: el PAN es el partido en el gobierno desde 1989, lleva 24 años ininterrumpidos al frente del Poder Ejecutivo del estado, los mismos años que tiene el PRD de haber sido fundado, 24 años sumido en la oposición marginal. Por esa razón, la verdadera polémica sobre la alianza entre el Partido Acción Nacional y el Partido de la Revolución Democrática no debe de ser la coalición entre derecha e izquierda, coalición que repito, es más frecuente de lo que pensamos, si no la pregunta que quedó abierta al final del artículo pasado: ¿Cómo se puede aliar el principal partido de izquierda de México, el PRD, con el partido en el poder en Baja California desde hace 24 años, el PAN?

Para poder responder esta cuestión de manera objetiva, primero se deben de tomar en cuenta ciertos puntos. Existen muchas formas de clasificar a los partidos políticos. Una de las más útiles, es la de "Policy Seekers" (buscadores de políticas, que impulsan propuestas acorde con su ideología) y "Office Seekers" (buscadores de oficinas, son aquellos que solo trabajan por alcanzar puestos públicos). Los partidos que únicamente se les clasifica como "Policy Seekers", o son partidos anti sistema que buscan destruirlo (como los partidos comunistas revolucionarios o religiosos fundamentalistas) o que participan dentro del sistema con la intención de empujar políticas públicas específicas sin importarles en demasía la obtención de cargos gubernamentales (como el Partido Verde en EUA). Por el contrario, los partidos que solamente se les considera "Office Seekers", tienen como razón fundamental de su existencia ganar los puestos de elección popular y obtener las oficinas públicas de gobierno. Caso típico de este tipo de partido político en México es el Partido Revolucionario Institucional, que maneja un discurso de izquierdas o de derechas según la situación.

¿A que nos lleva esta clasificación? A reconocer que la inmensa mayoría de los partidos políticos son primeramente, "office seekers" e inmediatamente posterior, "policy seekers". Casi la totalidad de los partidos políticos tienen como objetivo fundamental encabezar el gobierno, dicho objetivo los iguala a todos, por lo que sus diferencias, pero también sus probables semejanzas, radican en las acciones que llevarán a cabo una vez ejerzan el poder público. Y es en este punto, la discusión de las acciones de gobierno, donde se puede plantear la posibilidad de realizar alianzas programáticas entre partidos políticos, incluso entre partidos con distinta ideología. La cuestión de fondo, no radica en como los partidos obtienen el poder (siempre y cuando respeten las reglas del juego democrático), si no en que hacen con el una vez lo alcancen. Por ello es perfectamente comprensible que los partidos realicen coaliciones entre ellos con el fin de ganar las elecciones, ya que para eso existen los partidos: para triunfar en los comicios. Sin embargo, si los partidos políticos coaligados buscan trascender y mantenerse en el poder, se vuelve necesario para ellos mismos el diseñar una plataforma común de gobierno, que les permita justificar su alianza ante los electores y ante sus agremiados y, sobre todo, coadyuve a que la alianza electoral fruto de una coyuntura política concreta se transforme en una estable coalición de gobierno.

Una vez hechas estas consideraciones, la alianza del PAN y el PRD en Baja California deja de causar escozor, o al menos lo reduce. Ambos partidos son "office seekers", nacieron para participar en las elecciones y buscan ganarlas, y para lograrlo, ofrecen al electorado un paquete de políticas públicas que implementarán desde el gobierno en caso de alcanzar el triunfo, ya que también son partidos "policy seekers". Ante la debilidad que ambos partidos tienen para obtener la victoria electoral por si solos, deciden aliarse, diseñando un programa de gobierno compartido que ofertan a los votantes para que estos consideren que la alianza PAN-PRD es la mejor opción para encabezar el Poder Ejecutivo de la entidad. Es por ello que la alianza del principal partido político de izquierda en México, el de la Revolución Democrática, con el representante histórico del conservadurismo mexicano, Acción Nacional, se puede explicar de manera sencilla, ya que, aunque el PAN sea el partido en el poder en Baja California desde hace 24 años, necesita del apoyo de otras fuerzas políticas para mantenerse, y las  fuerzas políticas chicas como el PRD, necesitan aliarse al PAN para poder ganar las elecciones y convertir en una realidad sus propuestas de gobierno. Es decir, la necesidad de un partido de no perder (PAN) y la necesidad de otro de ser parte del gobierno (PRD) permiten crear las condiciones para realizar una alianza electoral, y esas mismas necesidades, empujan la elaboración de una agenda común de trabajo y acciones.

El politólogo francés Jean Charlot (1972) propuso que el conflicto partidista surge de las diferencias en 7 dimensiones de temas. Al mismo tiempo, las coincidencias sobre la visión de los problemas de la sociedad en dichas dimensiones representan el fundamento empírico que permite que un partido de la oposición (PRD) pueda realizar una alianza programática con el partido en el gobierno (PAN). Las dimensiones de temas que Charlot estableció son:
  1. Socio Económica
    Referente al sistema económico, a los derechos y prestaciones sociales. Es en esta dimensión donde el conflicto derecha-izquierda es más agudo, sobre todo por la posición del PAN a favor de la presencia de empresas extranjeras productoras de gas en el estado como Sempra Energy. Sin embargo, Acción Nacional se ha manifestado a favor de implementar en Baja California los exitosos programas sociales del gobierno perredista en el Distrito Federal.
  2. Religiosa
    La lucha entre liberales y conservadores, entre partidos seglares y religiosos, entre laicos y confesionales, se hace presente en esta dimensión. El PAN debido a sus orígenes católicos, ubica en la citada dimensión la discusión sobre el divorcio, el aborto, el consumo de drogas, los derechos de los homosexuales, etc. El progresista PRD mantiene posiciones radicalmente contrarias al PAN sobre este tipo de temas, por lo que esta 2da dimensión tiene el potencial de convertirse en la de mayor encono entre ambos partidos aliados.
  3. Étnico-Cultural
    Aunque importante, esta dimensión se vuelve conflictiva solamente en las sociedades con fuertes clivajes étnicos y donde convergen distintas culturas. El PRD históricamente ha sido un partido comprometido con la causa indígena, y aunque en Baja California habitan pocos pueblos originarios, si hay una migración importante de indígenas de otras entidades de México, por lo que esta dimensión puede generar disensos al interior de la alianza.
  4. Urbana-Rural
    El 90% de la población del estado de Baja California vive en zonas urbanas, por lo que se podría pensar que esta dimensión donde se enfrentan los interés de la ciudad con los del campo no arrojaría mayores dificultades para la elaboración de un programa común de gobierno, pero dicha visión es inexacta, ya que la zona de la entidad donde el PRD tiene mayor presencia, es en el Valle de San Quintín. Mientras el PAN está a favor de la privatización de la tierra, el PRD es comunitarista.
  5. Apoyo al régimen
    A pesar de los 24 años ininterrumpidos en la oposición, el PRD al aliarse con el partido de gobierno se convierte en un partido estabilizador del sistema.
  6. Política Exterior
    Por ser Baja California una entidad subnacional, en la dimensión de la política exterior no existen muchas áreas que puedan generar polémica. Además, el PAN durante sus 24 años de gobierno en Baja California, en esta dimensión en particular se ha destacado por buscar un mayor acercamiento del estado con países asiáticos, principalmente Japón y China. La diversificación de las relaciones internacionales y su no limitación exclusiva hacia los Estados Unidos forma parte de la agenda internacional del PRD, por lo que esta dimensión no ofrece alguna diferencia importante, por el contrario, existen muchas coincidencias.
  7. Posmaterialista
    En esta dimensión es donde se encuentran las mayores coincidencias entre el PAN y el PRD: el impulso a la democracia participativa, el embellecimiento de las ciudades, un re diseño de la política de movilidad urbana y el apoyo a una reforma de la administración pública estatal que incorpore las perspectivas de la gobernanza y de la austeridad en el gasto público, son los tópicos que vuelven a la dimensión posmaterialista la piedra angular de la alianza programática entre el PAN y el PRD.
Finalmente, al ubicar las diferencias y semejanzas entre los programas de gobierno de ambos partidos, se puede dar respuesta a la pregunta principal: ¿Cómo se puede aliar el principal partido de izquierda de México, el PRD, con el partido en el poder en Baja California desde hace 24 años, el PAN? Elaborando una Plataforma Común de Gobierno que haga énfasis en las dimensiones 7, 6 y 5, que tome las semejanzas que puedan existir en las dimensiones 1 y 4 y que incluya mecanismos de diálogo que permitan generar consensos en cuanto a las dimensiones 2 y 3. Solo de esta manera, la alianza entre Acción Nacional y la Revolución Democrática obtendrá el apoyo mayoritario de los bajacalifornianos en los comicios del 7 de Julio de 2013.

jueves, 31 de enero de 2013

La alianza del PAN con el PRD en Baja California, parte I

El pasado Viernes 25 de Enero, la Comisión Política Nacional del Partido de la Revolución Democrática, aprobó por mayoría (12 votos a favor, 2 en contra, 1 abstención) realizar una alianza entre esta organización política y el Partido Acción Nacional para las elecciones locales en Baja California que se llevarán a cabo el 7 de Julio de 2013. El 31 de Enero, a las 11:50 de la noche, 10 minutos antes del plazo fatal, se firmó la Alianza "Unidos por Baja California" entre el PAN, el PRD, el Partido Nueva Alianza y el Partido de Baja California. Los comentarios que reprueban la alianza entre estos partidos, aunque muchos, suelen repetirse y reducirse a un par de preguntas fundamentales ¿Como es posible que se alíe la izquierda con la derecha? ¿Como se puede aliar el principal partido de izquierda de México, el PRD, con el partido en el poder en Baja California desde hace 24 años, el PAN? Aunque hay que reconocer que dichas preguntas son polémicas y tienen un rechazo implícito a la alianza PAN-PRD, en el resto del mundo, por el contrario, las coaliciones entre partidos de derechas y de izquierdas son más frecuentes de lo que se pudiera pensar.

En México, la primera alianza entre estos 2 partidos se dio en el estado de San Luis Potosí en 1991, llevando como candidato común al Médico Cirujano Salvador Nava, reconocido luchador social en su estado. Aunque los resultados oficiales dieron como ganador al priísta Fausto Zapata, el Dr. Nava impugnó las elecciones alegando fraude electoral, lo que dio como resultado la renuncia del Gobernador Zapata a tan solo unos meses de haber tomado el cargo. De ahí en adelante, las alianzas entre el PAN y el PRD han ocurrido en diversos estados, como Nayarit en 1999, Chiapas en el año 2000 o Chihuahua en 2004 (las dos primeras fueron alianzas ganadoras). En todas esas coaliciones, tanto el PAN como el PRD eran partidos de oposición que se enfrentaban a un PRI que desde su fundación en 1929 había gobernado en esas entidades. Los miembros más recalcitrantes de esos partidos, aunque renuentes, aceptaban a regañadientes las alianzas entre la derecha y la izquierda ya que era primordial alcanzar la alternancia para avanzar en la democratización de sus estados. Sin embargo, a partir de los polémicos comicios presidenciales del año 2006, en los que el candidato del PRD a la Presidencia de la República, Andrés Manuel López Obrador, acusó al Partido Acción Nacional de realizar un fraude electoral en su contra como los que hacía el PRI, se comenzó a ver de manera negativa que el PRD buscara alianzas con el PAN en las elecciones locales, cuando hace apenas 2 años se habían realizado coaliciones entre ambos partidos en Oaxaca y Chihuahua.

Cuando en 2010 se efectuaron nuevamente alianzas electorales entre el PRD y el Partido Acción Nacional muchas críticas negativas se lanzaron contra las mismas; las provenientes de la izquierda giraban en torno a que como era posible que el partido que había sido víctima de un fraude se aliara con su verdugo. Sin embargo, estas críticas ignoraban algo importante: las razones por las cuales se habían aliado el PAN y el PRD en San Luis Potosí en 1992 o en Nayarit en 1999 seguían (y siguen) vigentes en más de un tercio de las entidades federativas de México que solamente han sido gobernados por el PRI y sus partidos antecedentes (PNR y PRM) desde 1929. Por lo tanto, los argumentos (alternancia para empezar la transición a la democracia en estados que solamente han sido gobernados por el PRI) a favor de una alianza PAN-PRD en Chihuahua en 2004 mantenían su fuerza para defender la alianza entre ambos partidos en Sinaloa en 2010, a pesar de lo sucedido en la elección presidencial de 2006.

Hago referencia a las alianzas pasadas en México para contestar a la primera cuestión "¿Como es posible que se alíe la izquierda con la derecha?" con el ánimo de demostrar que las alianzas entre partidos de ideologías diferenciadas son muy posibles. En el resto del mundo, partidos, movimientos e incluso ejércitos de derechas y de izquierdas se han unido en distintos momentos de la historia: los nacionalistas de derecha del Kuomintang se unieron a los comunistas liderados por Mao Zedong para enfrentar a los japoneses durante la II Guerra Mundial y defender la Independencia de China; el Partido Socialista y el Partido Demócrata Cristiano de Chile se aliaron para expulsar al dictador Augusto Pinochet de la Presidencia y, desde 1990 hasta el año 2010, gobernaron en coalición ese país sudamericano, convirtiéndolo en 20 años en la nación latinoamericana con el más alto Índice de Desarrollo Humano, y desde Junio de 2012, en Grecia gobierna la alianza conformada por los conservadores de Nueva Mayoría, los socialdemócratas del "PASOK" y los progresistas de "DIMAR". Tan solo estos tres ejemplos entre muchos otros son suficientes para demostrar que las alianzas entre fuerzas de izquierdas y de derechas muchas veces pueden ser beneficiosas para la población (aunque también pueden ser desastrosas). Pero, ¿Como es posible unir dos ideologías contrapuestas en una alianza?

El término "izquierda" y "derecha" en realidad es inexacto. En Europa suelen decir "izquierdas y derechas", ya que hay un sinnúmero de ideologías que se pueden clasificar como "de izquierda" al igual que "de derecha". Por ejemplo, los democristianos, los cuales aunque son conservadores en lo social (están en contra del matrimonio gay, despenalizar el aborto, etc) si están a favor del Estado de Bienestar, el cual ha sido la bandera histórica de los socialdemócratas. De igual manera, los liberales, al estar en contra de la intervención del Estado tanto en la economía como en los asuntos privados, pueden tener coincidencias con los progresistas, quienes están a favor del intervencionismo gubernamental en la esfera económica pero rechazan de manera tajante que el Estado se inmiscuya en las cuestiones individuales (como los liberales). El abanico de coincidencias entre ideologías de izquierdas y derechas es tan amplio, que incluso las más extremistas en su campo, el marxismo-leninismo (izquierda) y el fascismo (derecha), coinciden en la idea de que es mejor una sociedad gobernada por un solo partido que por el pluralismo de partidos.

En resumen, las izquierdas y las derechas pueden coaligarse dejando de lado sus diferencias buscando objetivos superiores que vuelva necesaria su alianza, como superar un régimen autoritario e implantar la democracia en la sociedad. Sin embargo, queda pendiente la pregunta ¿Como se puede aliar el principal partido de izquierda de México, el PRD, con el partido en el poder en Baja California desde hace 24 años, el PAN? Eso lo dejaremos para la siguiente entrada.