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El contenido de este libro es un análisis del movimiento obrero-estudiantil de 1968 en Francia. Glucksmann analiza desde la óptica marxista clásica (Marx, Engels y Lenin) la lucha por el poder que llevaron a cabo los movimientos sociales y el Partido Comunista Francés. Mientras las organizaciones independientes tenían como táctica el establecimiento de condiciones prerrevolucionarias (movilización, huelga general, boicot electoral) para alcanzar la victoria, tanto el Partido Comunista como el Socialista prefirieron aprovechar la simpatía que los franceses tenían por la lucha de los estudiantes con el objetivo de ganar elecciones, sin embargo, sufrieron una estrepitosa derrota. Aquí es donde el autor resalta que las izquierdas del mundo no supieran leer el mensaje de los estudiantes del 68: su objetivo no era la toma del poder, si no la transformación de la sociedad. El PC y el PS perdieron las elecciones por que la misma ciudadanía francesa le dió la espalda al proceso electoral, pero al mismo tiempo, rechazaban la violencia como opción para derrocar al gobierno de Francois de Gaulle. Es por ello que Glucksmann habla de que la "imaginación" era la que asaltaría el poder: distintos métodos de combate frontal no violentos pudieran cimbrar al Estado Francés y provocar la renuncia del gobierno Gaullista, pero no alcanzaron a cumplir con sus objetivos. Por eso habla de la "Estrategia" André en este libro. Se refiere a la misma como la unión entre la movilización y la campaña electoral. Francia no pudo enfilarse al socialismo debido a que sus facciones revolucionarias no pudieron o quisieron trabajar de manera conjunta, a diferencia de Cuba, donde todas los grupos subversivos se unieron para destronar la dictadura de Fulgencia Batista.
Finalmente, André Glucksmann concluye diciendo que la movilización urbana popular pudo haber triunfado por si misma si hubiera sido respaldada totalmente por los Partidos Socialista y Comunista, pero los partidos de la izquierda francesa no podían alcanzar la victoria sin el apoyo de los movimientos sociales. Es por esta experiencia, que se hace claro que antes de buscar proyectos electorales, se debe de tener verdadera organización para hacer triunfar la revolución.
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