lunes, 1 de marzo de 2010

PERIPLO POR PEPE MUJICA.


Existen momentos en la vida de los pueblos que son irrepetibles. Uno de estos, fue la toma de protesta del ex-guerrillero tupamaro José "Pepe" Mújica como Presidente de la República Oriental del Uruguay; acontecimiento que se llevó a cabo este 1ro de Marzo. El gobierno de José Mújica será el segundo del partido de la izquierda uruguaya, el Frente Amplio. El Presidente saliente, Doctor Tabaré Vázquez, es militante del Partido Socialista-Frente Amplio, y cuenta con una aprobación a su gestión del 61% de la población. Vázquez ganó la Presidencia en 2004 y asumió su mandato el 1ro de Marzo de 2005, rompiendo con la hegemonía del Partido Nacional y el Partido Colorado, convirtiéndose en el primer Presidente de izquierda en la historia del Uruguay.

Un compañero que es referente histórico de la izquierda bajacaliforniana, Profesor José Luis "Chelís" Alonso Vargas, ex candidato a Gobernador de Baja California en 1983 por el Partido Socialista Unificado de México (PSUM), tuvo la dicha de estar presente en ese vento histórico. Nos ha mandado a todos sus amigos las crónicas de su viaje y su encuentro con el pueblo del país de José Artigas. Aprovecho este blog para compartirles su relato. Publicaré un capítulo diariamente para que sea interesante.

I

A principios de enero empecé a meterle cráneo al proyecto de viajar al Uruguay, para estar presente, el 1 de marzo, en la toma de posesión del primer Presidente Tupamaro, uno de nuestros maestros a principios de los años ´70, cuando tomamos el camino de la guerrilla urbana.

A mediados de febrero aún no tenía resuelto lo principal: el boleto de avión. Había investigado en Internet los precios por Mexicana de Aviación y así, mirando las ofertas, sabía que el más caro, a Buenos Aires, era de 3,700 dólares, y el más barato 2,400. Era un proyecto casi imposible, por mis escasos ingresos.

De pronto, como en los mejores tiempos, apareció un mecenas (aún no se si pueda publicar su nombre). Al dejarme resuelto el problema del boleto de avión, solamente empecé a preocuparme por lo demás: hospedaje y alimentación. Lancé al aire cibernético una campaña de finanzas, consistente en la venta de mi libro Memorias 1945-1979 (a $200) y del CD (a $100) de 16 canciones, cuyas letras y explicaciones están incluidas en el libro; y doy de pilón 2 canciones más, de la siguiente época, y el Hermano Indio de mi hermano Julio César, en mi interpretación.

La respuesta de mis mejores amigos me alentó muchísimo. Un maestro y ex guerrillero me dijo que me compraba 5 libros y 5 CD. Otros, desde la frontera del país o desde el mismo DF, me prometieron esa compra, y algunos hicieron ese depósito. Al ver, en el cajero automático, que iba bien la campaña, me preparé para volar.

El 25 de febrero, en la primera hora, me dispuse a dormir solamente dos horas. Los despertadores no fallaron y brinqué de la cama, vestido como estaba; rápidamente me calcé los zapatos, me enjuagué la boca con Colgate, me tomé el escozul, para evitar el cáncer, y un poco de jarabe para la tos que no me deja; con las manos me arreglé un poco el pelo y descargué unas gotas de perfume sobre mi cara y cuello y las axilas, claro, por si las moscas, uno nunca sabe. El taxi llegó exactamente a las 3 de la mañana y me llevó, por las desiertas calles y ejes viales de la histórica y a veces heroica Ciudad de México, hasta el aeropuerto.

Para documentar no tuve problemas, todo estaba en regla y mi equipaje era sobrio. Cambié mis escasos 2,600 pesos por 200 dólares, a 13 por cada uno. Antes de las 7 ya estábamos volando en un Airbus 320 y a las 9:40 ya estábamos aterrizando en San José, Costa Rica. Cambiamos de avión y a las 10:30 ya estábamos despegando hacia Lima, Perú. En el moderno e inmenso aeropuerto de Lima estuve desde las 15:15 hasta las 21:50, hora local. Compré una botellita de agua y me asusté pues me costó 2 dólares. Pregunté por otros productos y renuncié a seguir gastando. Todo estaba por las nubes. Como había desayunado y comido bien en los dos vuelos hice a un lado los demás antojos. Agarré una esquina con tomacorriente y conecté mi latop para ver Internet y responder mensajes. 6 horas y media, con sueño y cansancio se me hicieron largas, pero las llené de letras e imágenes.

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